La prevencionista de riesgos de la Universidad Andrés Bello, Romina Parraguez, entrega claves prácticas para planificar rutas, protegerse del calor y actuar correctamente ante una emergencia en cerros y senderos.
El verano y las altas temperaturas impulsan a muchas personas a realizar trekking y excursiones en cerros, parques nacionales y zonas naturales. Sin embargo, estos panoramas recreativos también traen consigo riesgos que, en la mayoría de los casos, pueden prevenirse con una adecuada planificación y conducta responsable. Así lo advierte Romina Parraguez, prevencionista de riesgos de la Universidad Andrés Bello, quien enfatiza que “la cumbre es la mitad del camino; el objetivo real es volver a casa sanos y salvos”.
Según la especialista, gran parte de los accidentes en senderismo no se deben a la mala suerte, sino a decisiones inseguras o a condiciones de riesgo que no fueron evaluadas previamente. En esta época del año, el calor, la radiación solar y la excesiva confianza se transforman en los principales factores de peligro.
1. Planificar y avisar la salida (Hoja de Ruta)
La improvisación es una de las principales causas de extravíos en la montaña. Muchas veces las personas subestiman los tiempos de caminata o desconocen las características del terreno. Además, si nadie sabe dónde se encuentra el excursionista, los tiempos de respuesta de equipos de rescate como el GOPE o Socorro Andino se alargan considerablemente.
Entre las recomendaciones clave está revisar mapas, desniveles y tiempos estimados antes de salir, informar a un familiar o amigo de confianza sobre la ruta y el horario de regreso, y registrarse en las casetas de guardaparques al ingresar y salir de parques o reservas.
2. Hidratación y protección contra la radiación UV
En verano, la deshidratación y la insolación pueden provocar mareos, fatiga y disminución de la capacidad de tomar decisiones adecuadas, aumentando el riesgo de accidentes. En Chile, la radiación UV es particularmente intensa, por lo que una quemadura solar grave puede convertirse en una lesión incapacitante en plena ruta.
Por ello, Parraguez recomienda llevar al menos dos litros de agua por persona para una caminata de dificultad media, beber aunque no se tenga sed y evitar caminar entre las 12:00 y las 16:00 horas. También sugiere el uso de gorro legionario, lentes con filtro UV y protector solar factor 50+ reaplicado cada dos horas.
3. Uso de calzado y vestimenta adecuada
El uso de calzado inadecuado es una de las principales causas de esguinces, caídas y fracturas en excursiones. En muchas zonas de la zona central, el terreno está compuesto por maicillo suelto y resbaladizo, lo que exige mayor tracción y estabilidad.
La especialista aconseja utilizar zapatillas de trekking o bototos con suela antideslizante, proteger el tobillo en terrenos irregulares y llevar siempre una tercera capa liviana, ya que en la cumbre o al caer la tarde la temperatura puede descender bruscamente.
4. Respetar la ruta y la señalética
Salirse del sendero demarcado en busca de atajos aumenta considerablemente el riesgo de extravío y accidentes, ya que se expone a pendientes inestables, quebradas y vegetación densa.
La recomendación es mantenerse siempre en el sendero principal, utilizar mapas descargados en modo offline o GPS como apoyo —pero no como única guía— y llevar una batería externa para el celular, ya que quedarse sin carga puede ser crítico en caso de emergencia.
5. Llevar kit de emergencia y conocer el protocolo PAS
Ante un accidente o extravío, es fundamental contar con elementos básicos de seguridad y saber cómo actuar mientras llega la ayuda.
Se sugiere llevar una linterna frontal aunque la caminata sea diurna, portar un silbato para pedir auxilio —ya que su sonido se propaga más lejos que la voz— y tener a mano los números de emergencia: 133 (Carabineros), 132 (Bomberos) y 136 (Socorro Andino).
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