LA TECNOLOGÍA COMO ALIADA CLAVE PARA LA AUTONOMÍA DE LAS PERSONAS MAYORES

⚡ Puntos Clave de la Noticia:

  • Los dispositivos digitales facilitan la conexión, la gestión de salud y la seguridad de los adultos mayores.
  • Es vital promover un uso saludable para evitar dolores cervicales, fatiga visual y riesgos de caídas por el uso prolongado.
  • La familia juega un rol fundamental al acompañar el aprendizaje tecnológico con paciencia y fomentando la independencia.

Margarita Frias Académica Carrera de Kinesiología Universidad de Las Américas, Sede Concepción

¿Qué es realmente un celular para una persona mayor? Mucho más que un teléfono: es una herramienta que les permite mantenerse conectados, acceder a servicios de salud, pedir ayuda en una emergencia y participar del mundo digital. En este contexto, el verdadero desafío es contar con tecnologías accesibles y adaptadas a sus necesidades, favoreciendo su autonomía e inclusión.

Desde la Kinesiología se entiende que la funcionalidad también depende del entorno. Cuando la tecnología se utiliza de manera adecuada, puede favorecer la autonomía y participación de las personas mayores. Existen aplicaciones que apoyan la realización de ejercicios, recuerdan la toma de medicamentos o facilitan el acceso a controles de salud, también relojes inteligentes capaces de detectar caídas y, en algunos países, sensores instalados en el hogar que alertan a la familia cuando una persona que vive sola no presenta actividad habitual durante un período prolongado.

Sin embargo, también es importante promover su uso saludable, ya que, permanecer durante largos períodos frente a una pantalla, mantener posturas por tiempo prolongado o caminar mientras se utiliza el celular, puede provocar dolor cervical, molestias en manos y muñecas, fatiga visual e incluso aumentar el riesgo de caídas. Incorporar pausas activas y utilizar estos dispositivos en un entorno seguro, son medidas simples que contribuyen a prevenir estos problemas.

En este proceso, la familia desempeña un rol fundamental al acompañar el aprendizaje con paciencia, promoviendo que la persona mayor descubra y utilice la tecnología por sí misma. Como sociedad, el desafío es avanzar hacia desarrollos cada vez más accesibles, porque la inclusión digital también es una forma de promover la autonomía, participación y el ejercicio de derechos.

Aunque la tecnología no reemplaza el contacto humano, su adaptación a las necesidades de cada individuo puede convertirla en una valiosa herramienta para mantener a las personas conectadas con la salud, la comunidad y, al mismo tiempo, favorecer una vida más autónoma.