Ante la serie de incendios forestales registrados en las regiones de Biobío y Ñuble, la académica de Enfermería de la Universidad Andrés Bello, Viviana Sarabia, entrega medidas prácticas para reducir la exposición al humo y prevenir complicaciones respiratorias y cardiovasculares.
En las últimas jornadas, las regiones de Biobío y Ñuble han enfrentado una serie de incendios forestales, situación que ha encendido las alertas sanitarias. Niños, adultos mayores, embarazadas y personas con enfermedades crónicas respiratorias o cardíacas se encuentran entre los grupos más vulnerables. Sin embargo, el tiempo de exposición al humo puede generar efectos significativos en la salud incluso en personas previamente sanas, ya que esta mezcla tóxica afecta directamente al sistema respiratorio, cardiovascular y nervioso.
Frente a este escenario, la académica de Enfermería de la Universidad Andrés Bello, Viviana Sarabia, advierte que el humo generado por estos siniestros contiene partículas finas, monóxido de carbono y compuestos tóxicos capaces de afectar las vías respiratorias incluso en exposiciones breves.
Por ello, la prevención, la reducción de la exposición y la detección temprana de síntomas son fundamentales para evitar complicaciones. A continuación, las principales recomendaciones entregadas por la especialista.
1. Uso adecuado de mascarillas
Si es imprescindible salir, se debe utilizar mascarillas N95 o PFF2, ya que son las únicas capaces de filtrar partículas finas presentes en el humo de incendios. Las mascarillas quirúrgicas o de tela no ofrecen protección adecuada frente a este tipo de contaminación.
2. Mejorar la calidad del aire interior
Dentro del hogar es clave mantener el ambiente lo más limpio posible. Para ello, se recomienda usar purificadores de aire con filtro HEPA si están disponibles, evitar el uso de velas, sahumerios o cualquier cocción que genere humo, y utilizar el aire acondicionado en modo recirculación cuando sea posible.
3. Cuidar la hidratación y la salud respiratoria
Beber agua de manera frecuente ayuda a mantener hidratadas las mucosas respiratorias y disminuir la irritación causada por el humo. Además, es fundamental evitar fumar o exponerse a otras fuentes de humo y continuar con la medicación habitual en caso de padecer enfermedades respiratorias crónicas.
4. Atención a síntomas de alarma
Es importante estar alerta a señales que requieran evaluación médica. Se debe buscar atención inmediata ante dificultad para respirar, tos persistente, dolor en el pecho, mareos o debilidad extrema, o empeoramiento de síntomas de asma o EPOC.
5. Permanecer dentro de casa
La principal medida es reducir al máximo la exposición al humo. Para ello, se recomienda mantener puertas y ventanas cerradas, evitar actividades al aire libre —especialmente el ejercicio físico— y sellar posibles filtraciones de humo con toallas húmedas o cinta adhesiva en marcos de puertas y ventanas.
Finalmente, en comunidades cercanas a incendios, se recomienda seguir las instrucciones de las autoridades locales, preparar un bolso de emergencia ante evacuaciones y mantenerse informado sobre la calidad del aire a través de canales oficiales.
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