Lo que debemos saber sobre radiación solar y fotoprotección

imageEn este periodo veraniego, debemos repasar algunos conceptos para proteger la piel del daño solar. La luz solar está compuesta por un espectro de radiaciones entre las que se encuentran luz visible, radiación infrarroja y luz ultravioleta. La radiación infrarroja provoca calor. La radiación ultravioleta produce quemaduras solares en forma inmediata y cáncer de piel en el futuro. Existen dos fracciones, UVA y UVB. Ambas inducen cáncer de piel, pero solo la UVB produce quemaduras solares.

A diferencia de la radiación infrarroja, la ultravioleta no produce calor, por lo que se puede sufrir daño sin darnos cuenta, como ocurre en los días nublados. La radiación ultravioleta es más intensa entre diciembre y marzo, en el norte de nuestro país, en lo alto de las montañas y entre las 11 y 16 horas. Ciertas superficies reflejan la radiación ultravioleta, como nieve, estructuras metálicas, arena, agua y pasto.

La fotoprotección es un concepto que involucra las medidas para evitar el daño que provoca la radiación ultravioleta en piel y ojos, y es la mejor forma de prevenir quemaduras solares, cataratas, cánceres de piel y envejecimiento cutáneo. Los niños tienen menor protección natural contra la luz ultravioleta que los adultos. Además de la fotoprotección es importante tomar medidas generales para la prevención y cuidado de las personas.

Las recomendaciones son: no exponerse a las horas de mayor radiación. No exponer a los niños menores de dos años. Utilizar medidas físicas de protección (gorros de ala ancha que cubran orejas y región posterior del cuello, camisetas de manga larga, sombrillas). La ropa oscura refleja la radiación UV mejor que la clara, por lo que deben preferirse colores azul, verde o marrón. Uso de gafas. Realizar fotoprotección también en días nublados. Extremar medidas si se utilizan medicamentos fotosensibilizantes (consultar al médico).

Como medida de segunda línea, se deben usar los fotoprotectores, que son preparados de aplicación local que reflejan, absorben o refractan la radiación ultravioleta.

El FPS (Factor de Protección Solar) es el mínimo tiempo que demora la piel en colocarse roja al aplicar un protector solar, comparado con el tiempo que se demora cuando no se aplica. Por eso, el FPS está relacionado con el efecto que produce la UVB sobre la piel y no la UVA. De este modo, es importante que los fotoprotectores contengan y señalen el “Índice de protección UVA”.

Para el uso correcto de fotoprotectores, los productos deben tener protección contra UVA y UVB (el índice de protección UVA debe ser al menos un tercio del FPS). Deben ser resistentes al agua si se realizarán deportes acuáticos. El FPS debe ser mínimo de 30, pero para que se cumpla debe aplicarse la cantidad adecuada. Si no es así, deben usarse FPS más altos. La cantidad adecuada es 2 mg/cm2, que equivale a una cucharada de té del producto solo en la cara. Se deben colocar quince minutos antes de la exposición y reaplicarse cada dos horas o después de baños prolongados. No es recomendable utilizarlos en menores de seis meses.

Dr. Enrique Wagemann, Dermatólogo

Académico de la Facultad de Medicina

Universidad San Sebastián

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