El Internado Nacional Barros Arana y el Instituto Nacional, históricamente emblemas de la educación pública, volvieron a registrar desempeños muy por debajo de sus mejores años en los resultados de la Prueba de Acceso a la Educación Superior (PAES), reabriendo el debate sobre las desigualdades entre establecimientos públicos y privados y los desafíos del sistema educativo chileno.
Los resultados del proceso de admisión 2025/2026 muestran que la brecha entre colegios públicos y privados persiste con fuerza. Según el ranking nacional, casi todos los 100 mejores promedios provienen de establecimientos particulares, concentrados principalmente en la Región Metropolitana, con muy escasa presencia de colegios públicos o subvencionados.
Este escenario contrasta con la histórica posición de los liceos emblemáticos. En 2015, tanto el Instituto Nacional como el Internado Nacional Barros Arana (INBA) ocupaban lugares destacados en los rankings nacionales. Hoy, el INBA figura en torno al puesto 1.147 y el Instituto Nacional en el 360, muy lejos de sus posiciones de hace una década.
Sólo un colegio público (Liceo Augusto D’Halmar, Ñuñoa) aparece entre los 100 mejores puntajes PAES, mientras otros públicos con mejores promedios se ubican en comunas como Temuco (Liceo Bicentenario), Maipú (Liceo Nacional de Maipú) y Ñuñoa (Liceo República de Siria), en un ranking dominado por establecimientos particulares de la Región Metropolitana.
Persisten brechas estructurales
Las cifras oficiales del Ministerio de Educación confirman que menos de un 10% de los establecimientos públicos logra posicionarse dentro del 20% con mejores puntajes a nivel nacional, en fuerte contraste con alrededor del 60% de los estudiantes de colegios particulares pagados que alcanzan ese umbral.
Expertos y autoridades coinciden en que detrás de estas cifras hay problemas estructurales profundos en la educación pública y sus procesos de aprendizaje, más allá de las variaciones año a año.
Para Raúl Figueroa, director del Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Andrés Bello (UNAB) y ex ministro de Educación:
“La principal causa de la caída de los liceos emblemáticos tiene que ver con una muy lamentable normalización de la violencia, normalización de la interrupción de clase y pérdida de foco en los aprendizajes que es lo esencial.”
Figueroa plantea que el tiempo de directores y profesores debe concentrarse en lo pedagógico, y no en la “excesiva burocracia” que dificulta ese foco.
Desde la mirada institucional, Paulina Retamales, directora del SLEP de Santiago, reconoce la complejidad del desafío:
“Tenemos un gran desafío desde lo técnico pedagógico, desde mirar los procesos, desde fortalecer las capacidades internas de docentes y asistentes de educación… cuando trabajamos en educación sabemos que los procesos toman tiempo.”
Debate público: causas y soluciones
La subsecretaria de Educación, Alejandra Arratia, sitúa las brechas actuales en el contexto de la reforma a la educación pública que se inició tras el diagnóstico de 2016-2017:
“Las brechas que muestra la prueba son manifestación de un problema más profundo ¿Eso requiere tiempo? Sí, requiere tiempo.”
Para analistas independientes, como el economista Pedro Maiz de Fundación Piensa, los datos revelan que las probabilidades de que estudiantes de colegios particulares lleguen al top 10 % de puntajes son varias veces mayores que para quienes provienen de establecimientos municipales o SLEP, aunque advierten que la forma en que se interpretan los rankings puede generar confusión.
¿Qué significa este panorama?
Los resultados de la PAES reflejan desigualdades profundas en el sistema educativo chileno, ampliamente documentadas por académicos y autoridades: mientras algunos colegios privados concentran los mejores rendimientos, los públicos siguen con resultados bajos y cifras históricas de desigualdad.
El debate no se limita a comparaciones de ubicación en un ranking, sino que pone sobre la mesa la necesidad de políticas públicas que actúen sobre las causas estructurales de las brechas educativas, desde la gestión pedagógica en aula hasta la atención a contextos sociales y de aprendizaje complejos.
En el corto plazo, el desafío para docentes, comunidades educativas y autoridades será traducir diagnósticos y discursos en acciones concretas que permitan avanzar hacia mayor calidad y equidad, un proceso que muchos expertos estiman que tomará años, si no décadas, de esfuerzos sostenidos y compromiso político.

Leave a Reply