Destacan dimensión ética de nueva encíclica Magnifica Humanitas

Vice Gran Canciller de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Fray Cristian Eichin OFM, sostuvo que el documento invita a reflexionar sobre el impacto ético y social de la Inteligencia Artificial.

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La nueva encíclica de S.S León XIV pone en el centro la dignidad de la persona humana frente a los avances tecnológicos y abre una reflexión urgente sobre el impacto ético de la Inteligencia Artificial (IA) en la sociedad contemporánea. Así lo enfatizó el Vice Gran Canciller de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), Fray Cristian Eichin OFM, quien valoró el documento como una continuidad de la Doctrina Social de la Iglesia ante los desafíos de la actual revolución tecnológica.

“El texto destaca la dignidad de la persona humana ante todo avance tecnológico y sigue una línea en relación a lo planteado por el Papa León XIII frente a la nueva revolución industrial y tecnológica que estamos viviendo”, señaló la autoridad.

Explicó que uno de los principales aportes de la encíclica “Magnifica Humanitas” es el llamado a humanizar el uso de la Inteligencia Artificial, promoviendo una mirada ética que resguarde siempre el valor irreemplazable de la persona humana.

“Los desafíos se relacionan con humanizar el uso de la IA, no reemplazando la inteligencia humana y las decisiones éticas que deben aplicarse en relación a esta tecnología. Si bien facilita algunos procesos y representa un avance en materias como la medicina, no puede reemplazar a la persona humana”, complementó.

En este contexto, la autoridad académica destacó que el documento pontificio invita a reflexionar sobre el rol de la tecnología en la construcción de una sociedad más justa, solidaria y centrada en el bien común, especialmente en un escenario global marcado por transformaciones aceleradas en el mundo laboral, educativo y científico.

“Esto implica un desafío pastoral y educativo, porque exige avanzar hacia un nuevo humanismo. Se trata de preguntarnos cómo humanizar las redes sociales y los espacios digitales, considerando —como advierte el Papa— que estas plataformas no son neutras, sino que responden también a quienes las financian y potencian”, resaltó.

La encíclica se presenta como una voz orientadora para creyentes y no creyentes, promoviendo un diálogo amplio sobre el desarrollo tecnológico y sus implicancias éticas, sociales y humanas.