Exponen pronósticos climáticos y proyecciones del sistema hídrico en Comité Regional de Emergencia Agrícola

CREA 3Bajo la premisa de atender la emergencia hídrica que enfrenta el sector agrícola y poder contar con una proyección climática en términos de precipitaciones para los próximos meses del 2023, que permita orientar de manera eficaz la toma de decisiones, sesionó el Comité Regional de Emergencia Agrícola, que coordina la Seremi de Agricultura.

Comité que reunió a los servicios del agro, a la Dirección General de Aguas, a la Dirección de Obras Hidráulicas y a la Comisión Regional Hídrica, para conocer las proyecciones climáticas y el comportamiento del sistema hídrico de la región, de parte de expertos e investigadores del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA), del Laboratorio de Prospección, Monitoreo y Modelación de Recursos Agrícolas y Ambiental (PROMMRA) y del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA).

“Es necesario la presencia de centros de investigación privados y públicos, como CEAZA, PROMMRA e INIA, además de los servicios de agro y de la DGA y DOH, ya que se constituye como un ente de cambio de diseño y de opiniones de futuras políticas públicas que nos permitan poder enfrentar de manera más local la situación que nos plantea hoy día el cambio climático”, sostuvo el Seremi de Agricultura Christian Álvarez.

La autoridad además comentó que, “surgieron varios aspectos normativos que es necesario plantear a direcciones nacionales y ministerios en particular de tal forma de flexibilizar instrumentos que existen en el sector público, para poder adaptarnos a la solución de problemas que hoy se nos presentan. Finalmente es necesario tener regularmente este tipo de instancias para ir evaluando los avances que podamos tener”.

Las exposiciones que estuvieron orientadas a responder la interrogante de ¿Que hacer frente al escenario actual?, permitieron conocer y entender el estado del arte y las proyecciones de los pronósticos meteorológicos, concluyendo en primer lugar que la región se encuentra en una situación compleja en términos de precipitaciones e inmersa en un proceso de desertificación que avanza raudamente, por lo que es necesario adoptar medidas de mitigación y de adaptación a corto, mediano y largo plazo.

El profesor Pablo Álvarez, director del Laboratorio PROMMRA y del Consorcio Centro tecnológico del Agua Quitai Anko, se refirió a esta condición, señalando que “la situación se visualiza objetivamente desde una perspectiva bastante más crítica de lo que se esperaba al inicio del invierno, nos vamos acercando a la última parte de esta estación y la condición hídrica regional en general sigue siendo complicada y compleja. Hay una urgencia de tomar medidas de corto, mediano y largo pazo para dar seguridad hídrica en la actividad humana, económica y al medio ambiente”.

Respecto a su participación en el Comité, Álvarez comentó que, “se nos convoca en la calidad de aportantes de información, de antecedentes numéricos y objetivos, respecto al diagnóstico de la situación hídrica de la Región de Coquimbo para poder enfrentar la emergencia agrícola bajo la cual se encuentra la región. A mi juicio es relevante porque implica que la autoridad esta disponible al escuchar los argumentos y los antecedentes que las organizaciones de investigación tienen, respecto a lo cual hay seguimientos, hay una serie de datos en el tiempo que permiten formarse una idea bien sustentada”.

Bajo este mismo contexto, Cristian Orrego, coordinador del área de meteorología del CEAZA, indicó que, “participamos del Comité de Emergencia Agrícola y junto a otras instituciones como el INIA y PROMMRA, fuimos a dar nuestro diagnóstico científico con respecto al panorama hídrico que vive la región. Creemos que es súper importante que las instituciones públicas relacionadas con la toma de decisiones nos inviten a trabajar en conjunto”.

Un Comité Regional de Emergencia Agrícola que dejo una serie de conclusiones emanadas de los antecedentes aportados por los entes científicos, que se traducen en la puesta en marcha de medidas, que fortalezcan los embalses de cabecera, que permitan avanzar en proyectos de desalinización, ya que estos permitirán bajar la presión sobre la disponibilidad de agua para la agricultura. Además, es importante ajustar los instrumentos de fomento a la realidad actual, no fomentando los cultivos altamente demandantes en agua. Sumado a esto el no abalar el crecimiento de superficie y menos aún la de cítricos y nogales, esto mediante políticas públicas que lo respalden y que avances en vías de potenciar cultivos de alto rendimiento y eficiencia hídrica.

Finalmente se solicitó trabajar en el marco de ajustar las reglas de distribución del agua de riego y asegurar la disponibilidad para consumo humano, analizar la estrategia de uso de agua de los embalses y que las decisiones se puedan tomar a partir de las líneas base de los pronósticos meteorológicos. 

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