- La Corte de Apelaciones validó la expulsión del estudiante de la UNAB por difundir imágenes falsas de un tiroteo.
- El alumno utilizó inteligencia artificial para crear contenido que incrementó el pánico en medio de amenazas reales en el campus.
- El tribunal determinó que la universidad actuó conforme a derecho y respetó el debido proceso en su sanción disciplinaria.
La Corte de Apelaciones de Concepción confirmó la expulsión de un estudiante de la carrera de Enfermería de la Universidad Andrés Bello (UNAB), quien fue sancionado por publicar en su cuenta de Instagram imágenes creadas con inteligencia artificial relacionadas con un supuesto tiroteo en el campus, en medio de una situación que ya mantenía en alerta a toda la comunidad universitaria.
El fallo unánime rechazó el recurso presentado por el estudiante y validó la decisión adoptada por la universidad, concluyendo que la institución actuó conforme a la normativa vigente y respetó todas las garantías del procedimiento disciplinario.
Los hechos ocurrieron en abril de este año, cuando comenzaron a aparecer rayados en los baños del campus Concepción con mensajes amenazantes. Debido a la gravedad de la situación, la universidad activó inmediatamente sus protocolos de seguridad, denunció los hechos ante Carabineros y adoptó diversas medidas para proteger a estudiantes, académicos y funcionarios.
Al día siguiente, nuevos antecedentes agravaron la preocupación. Fueron los propios estudiantes quienes denunciaron publicaciones realizadas por el ahora expulsado en su cuenta de Instagram. En ellas aparecía vistiendo un casco y un chaleco antibalas, exhibiendo numerosos cartuchos de munición y acompañando una de las imágenes con la frase “Outfit para mañana”. Posteriormente se estableció que las fotografías habían sido generadas mediante inteligencia artificial, pero las publicaciones incrementaron la alarma existente y motivaron nuevas diligencias policiales y del Ministerio Público.
Tras una investigación interna, la Universidad Andrés Bello determinó que el estudiante había infringido gravemente el Reglamento de Conducta para la Convivencia Estudiantil y resolvió aplicar la sanción máxima: su expulsión definitiva de la institución.
En su resolución, la Corte de Apelaciones sostuvo que la universidad cumplió con todos los protocolos establecidos, permitió al alumno presentar sus descargos, aportar pruebas y ejercer los recursos contemplados en la normativa interna. El tribunal concluyó que la conducta del estudiante afectó gravemente la convivencia universitaria, especialmente porque las publicaciones fueron realizadas en un contexto de profunda conmoción.