Al ser ambulatoria, esta técnica -cuya implementación en Chile comenzó en febrero de este año- podría contribuir a reducir las listas de espera para cirugía prostática, que al cierre de 2025 registraba más de 1.600 pacientes en el sistema público.
A partir de los 50 años, más del 50% de los hombres en Chile comienza a experimentar el crecimiento progresivo de su próstata, condición conocida como Hiperplasia Prostática Benigna (HPB) que alcanza al 80% de la población en edades más avanzadas. Si bien no es cancerígena, este aumento de tamaño oprime la uretra, dificultando el paso de la orina alterando, finalmente, el funcionamiento normal de la vejiga. Esta realidad explica por qué hoy más de 300 mil chilenos vive condicionado por fármacos que, si bien alivian los síntomas urinarios, suelen tener un costo invisible: la pérdida de la libido, disfunción eréctil y trastornos de la eyaculación. A esto se suma el agotamiento crónico de no poder dormir una noche completa al tener que levantarse al baño varias veces.
Frente a esta realidad, surge la cirugía de Ablación Láser Transperineal (TPLA por sus siglas en inglés), una técnica innovadora que busca aliviar la obstrucción urinaria reduciendo al mínimo el riesgo de comprometer la función sexual. A diferencia de la cirugía tradicional, este tratamiento interviene la próstata a través del periné y no de la uretra, lo que lo hace mucho menos invasivo, evita la hospitalización y permite que el procedimiento dure, en promedio, 30 minutos. Bajo sedación y anestesia local, el médico utiliza una guía ecográfica para introducir una aguja milimétrica y ubicar un láser que elimina el tejido excedente. Esta precisión es la que permite mantener la función eyaculatoria en el 90% de los casos, junto con una mejora significativa de los síntomas urinarios y una reducción del volumen prostático.
Entre los pacientes indicados para optar a esta cirugía figuran aquellos que por años han tomado fármacos y que han visto afectada su vida sexual, como también quienes sufren de sueño fragmentado por levantarse de noche a orinar, o incluso personas en trabajos estacionarios, como los conductores, que tienen acceso limitado al baño. Además, es la alternativa más segura para pacientes de alto riesgo, como los adultos mayores que usan anticoagulantes y que, hasta ahora, no tenían una opción de cirugía viable, siendo un aporte relevante para el bienestar de este segmento de la población.
En febrero de este año, Clínica MEDS realizó la primera cirugía de este tipo en Chile, sumando a la fecha diez pacientes operados con éxito. Tal como explica el médico urólogo de la clínica, Juan Fulla, además de ser un avance relevante y promisorio para la urología actual, “el carácter ambulatorio de esta intervención podría contribuir a reducir las listas de espera para cirugía prostática, que suman más de 1.600 pacientes en el sistema público”.
A dos meses de la intervención
Eduardo Erazo, de 65 años, fue uno de los primeros pacientes que se sometió a esta intervención para dejar de tomar medicamentos y mejorar su calidad de vida. “A los 50 años comencé a tomar remedios para la próstata y aún así sentía que mi vejiga no se vaciaba por completo. De noche me levantaba varias veces al baño y el flujo no era el adecuado”, relata.
Sobre la intervención, destaca lo sencillo y rápido del proceso “llegué temprano y a mediodía ya estaba de alta. Aunque estuve una semana con sonda, fue un proceso muy llevadero y sin dolores, solo requirió un poco de reposo para evitar molestias al estar sentado”.
Hoy, tras dos meses desde la cirugía, los cambios son evidentes. “Lo que he podido percibir es el vaciado completo de la vejiga, lo que me ha permitido levantarme solo una o dos veces al baño, incluso ya he podido dormir una noche completa”, concluye Eduardo, quien está feliz de recuperar su descanso nocturno.
