La ciencia no interesa por igual: estudio evidencia brecha social y territorial en Chile

Brechas cienciaUn estudio nacional liderado por la UDP y la UNAB advierte que el nivel educacional, los ingresos y el territorio siguen marcando quiénes se informan, confían y participan en actividades científicas.

Aunque más de tres cuartas partes de la población adulta en Chile declara estar interesada o muy interesada en la ciencia, ese interés no se distribuye de manera homogénea. Así lo revela el estudio Percepciones y hábitos de consumo de información de ciencia en Chile, desarrollado por la Universidad Diego Portales y la Universidad Andrés Bello, que evidencia brechas significativas asociadas al nivel educacional, los ingresos y el acceso a plataformas informativas.

La investigación —basada en una encuesta nacional aplicada a más de 2.000 personas y complementada con grupos focales en Antofagasta, la Región Metropolitana y Magallanes— muestra que quienes tienen educación superior completa o posgrado presentan niveles de interés por la ciencia que superan el 85%, mientras que en el segmento con educación media este porcentaje cae de manera relevante.

En ese contexto, Teresa Vernal, académica de Periodismo del Campus Creativo UNAB e investigadora participante del estudio, advierte que “hay un centralismo bastante grande porque todo lo que tiene que ver con financiamiento científico pasa mucho más en la Región Metropolitana. Aquí llega muy poco y, si tú miras, por ejemplo, los números de la adjudicación de fondos, como los Fondecyt, vas a ver que son muy diversos entre sí, pero la Región Metropolitana es la que concentra la mayor cantidad de fondos adjudicados”.

Financiamiento, territorio y prioridades productivas

El análisis también releva la limitada inversión nacional en ciencia y tecnología y su impacto en el desarrollo territorial. Según el estudio, el bajo financiamiento público y la concentración de recursos inciden directamente en las posibilidades de generar ecosistemas científicos locales y de vincular la ciencia con las realidades productivas y culturales de cada región.

En palabras de Vernal, “este financiamiento, que no alcanza el 1% en Chile para financiar la ciencia, por ejemplo, y en el sector privado, ahí ya tiene que ver mucho más con los intereses personales”. A ello se suma una priorización productiva que no siempre dialoga con el potencial científico de los territorios. “Una de las críticas que se hace mucho dentro del estudio, en la parte cualitativa, tiene que ver justamente con cómo quizás se le da prioridad a otras áreas, como la minería, en el caso de Antofagasta, y se deja de lado quizás el astroturismo”, añade.

Alta confianza, pero con brechas persistentes
El estudio confirma que la confianza en la ciencia y en los científicos es elevada en Chile: cerca del 85% de las personas declara confiar en la ciencia en términos generales. Sin embargo, esa confianza disminuye sistemáticamente en los grupos de menores ingresos y menor nivel educacional, lo que puede impactar directamente en la participación ciudadana y en el respaldo a políticas públicas en ciencia y tecnología.

En este sentido, los investigadores advierten que la desigualdad no solo se expresa en el interés, sino también en el acceso a contenidos científicos de calidad, ya sea en medios escritos, plataformas audiovisuales o espacios presenciales.

El rol de los medios y las plataformas digitales

Otro de los hallazgos relevantes es el papel que juegan las plataformas digitales en la relación entre ciudadanía y ciencia. Las personas con mayor uso de redes sociales, buscadores y plataformas audiovisuales muestran un interés y una exposición significativamente mayores a contenidos científicos, lo que refuerza una brecha informativa entre quienes están más y menos conectados digitalmente.

A nivel territorial, si bien las diferencias entre zonas no son extremas, la Región Metropolitana presenta un interés levemente superior al de las zonas norte y sur. En regiones como Magallanes, en tanto, la ciencia aparece fuertemente vinculada al patrimonio local y al concepto de “laboratorio natural”, aunque existe una percepción de invisibilización en la agenda de los medios nacionales.

Un desafío estratégico para el desarrollo del país

Los autores del estudio subrayan que comprender cómo distintos grupos sociales se relacionan con la ciencia es clave en un contexto marcado por desafíos como el cambio climático, las crisis sanitarias y el desarrollo tecnológico. La evidencia muestra que fortalecer la comunicación científica y reducir las brechas de acceso no es solo un desafío cultural, sino también una condición para el desarrollo democrático y económico del país, especialmente en un escenario donde la toma de decisiones públicas depende cada vez más del conocimiento científico.

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