Por Claudia Lagos Serrano, subsecretaria de Educación Parvularia
La Educación Parvularia es una etapa esencial del desarrollo en la que guaguas, niñas y niños participan de vínculos significativos y experiencias con sentido, construidas en la cotidianeidad a través de una comunicación cara a cara e interacciones sensibles. Estas experiencias se desarrollan en contextos educativos, acompañadas por equipos pedagógicos especializados, que sitúan el bienestar, el juego y el aprendizaje como elementos inseparables del primer nivel educativo.
Porque la Educación Parvularia es aprendizaje y bienestar para las infancias, el aumento de la asistencia es una señal relevante de valoración, confianza y reconocimiento social de este nivel. Durante el período de marzo a noviembre de 2025 la asistencia promedio alcanzó un 78,9%, lo que refuerza una tendencia de alza sostenida durante los últimos cuatro años y da cuenta del compromiso de las comunidades y familias con las trayectorias educativas de las infancias.
En tiempos en que suelen resonar titulares altisonantes o información imprecisa o descontextualizada, es fundamental que desde lo público se resguarde un diálogo basado en evidencias. Este 78,9% de asistencia promedio 2025, es una cifra significativa precisamente porque la Educación Parvularia se funda en la decisión informada y voluntaria de las familias, lo que refleja su confianza en los espacios educativos del nivel y en su aporte al bienestar y desarrollo integral de guaguas, niñas y niños.
En la Educación Parvularia, el rol de las familias y de las personas adultas cuidadoras es clave. Son ellas quienes deciden, acompañan y sostienen las trayectorias educativas tempranas, en un vínculo de confianza con la sala cuna, el jardín infantil y la escuela. Estos espacios cumplen un rol fundamental, único e irremplazable como entornos protectores y promotores del bienestar, cuyo valor social se reconoce y fortalece cuando más familias optan por ellos.
Respecto del año 2024, la asistencia promedio en 2025 presentó un incremento de 2,5 puntos porcentuales, mientras que, en comparación con 2022, esta alza alcanza 16,5 puntos porcentuales. Estas cifras dan cuenta de una recuperación sostenida y progresiva, que se explica por el trabajo conjunto de las comunidades educativas, las familias y los equipos pedagógicos. A excepción del nivel sala cuna durante marzo y abril, el resto del año todos los niveles educativos (sala cuna, nivel medio y transición) exhibieron mejoras en su asistencia.
Otro aspecto importante, es que la asistencia promedio ha sido más estable que otros años, con descensos leves en invierno. Por ejemplo, durante junio y julio, meses históricamente más bajos debido a factores estacionales, se evidencian alzas. En este sentido, las medidas de autocuidado, entre ellas la vacunación, han sido fundamentales y requieren que las mantengamos y proyectemos de manera permanente.
Que en 2025 más guaguas, niñas y niños hayan asistido de forma permanente a la Educación Parvularia es una gran noticia, un logro que le hace bien a toda la sociedad. Esto se traduce en más juego libre, en más experiencias compartidas con sus pares y adultos significativos, en mayor movimiento y exploración del entorno, en más contacto con su entorno natural y en más participación y creación espontánea.
En esta tarea, la sala cuna y jardín infantil ocupan un lugar fundamental, único e irremplazable, como espacio promotor del bienestar, cuyo rol debemos seguir fortaleciendo socialmente. La Educación Parvularia le hace bien a Chile, entregando oportunidades y equidad desde los primeros años, para construir un país más justo para todas y todos.
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