Finaliza Bienal “Valparaíso Azul” con amplio legado de arte y cultura oceánica

Autoridades, artistas y comunidad se reunieron este viernes 8 de mayo en colegios y en Cerro Alegre, para la inauguración oficial de los últimos murales de la I Bienal de arte público y medioambiental, que desde octubre revivió la identidad oceánica en Valparaíso, Viña del Mar, Quilpué y Villa Alemana.

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En octubre de 2025, la Región de Valparaíso se alistó para ser sede de la I Bienal de arte público y medioambiental “Valparaíso Azul”, una iniciativa de Plastic Oceans, que financiada por el Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR) del Gobierno Regional de Valparaíso y la aprobación del Consejo Regional de Valparaíso, buscaba recuperar en la ciudadanía su identidad física, cultural y emotiva, vinculada al mar. Pues bien, no hay plazo que no se cumpla, y este mes llega a su fin.

El balance ha sido todo un éxito según sus organizadores, congregando la participación no solo de muralistas chilenos e internacionales, sino también de una comunidad civil y educacional, deseosa de empaparse de su océano. “Nuestra idea inicial fue que tal como están promoviendo Valparaíso como una ciudad con identidad azul para la postulación al secretariado del tratado BBNJ, debe haber un esfuerzo para reforzar esa identidad en las comunidades de la región. Con la bienal queríamos aportar a ser ese catalizador y un kilómetro cero para dar más visibilidad a iniciativas que refuerzan la identidad azul y relación con el océano de la región, a través del arte”, sostiene Mark Minneboo, líder del proyecto I Bienal Valparaíso Azul.

En los últimos 7 meses, cada rincón regional se impregnó de esta iniciativa en una invitación constante a residentes y visitantes de la ciudad a conectar con la riqueza y la diversidad oceánica. La Bienal dispuso murales y conversatorios en puntos neurálgicos como son el Mercado Puerto y el Palacio Quinta Vergara en Viña del Mar, además de actividades en Quilpué y Villa Alemana. Ahora con un testigo tangible en la ciudad, es el turno de la ciudadanía, de cuidar y alimentar este tesoro. “Una identidad no se recupera tan solo con un evento, existe la necesidad urgente de fomentar una cultura de donaciones en Chile que involucre al sector privado que comparte esa visión identitaria de la región y que quiere apoyar iniciativas de la sociedad civil y las decenas organizaciones que trabajamos en esto, reduciendo la dependencia exclusiva de fondos estatales. La Bienal se convierte en el “kilómetro cero” para un trabajo continuo de reactivación cultural y ambiental, con la mirada puesta en mejorar la documentación de las obras y expandir la red de colaboración regional”, agregó Minneboo.

Claudio Sepúlveda, Director Ejecutivo (S) del SLEP (Servicio Local de Educación Pública), señaló: “Para nuestro servicio es una experiencia muy grata porque permite que los actores clave de la educación, podamos tomar como ejemplo esta bienal y ampliar su legado para que repercuta en cada uno de los establecimientos del servicio local”.

En la última milla de esta Bienal, el 8 de mayo se realizó la inauguración oficial en las dos escuelas con la presencia de la alcaldesa Camila Nieto y autoridades del SLEP y gobierno regional, sellando el compromiso con las familias y el centro de padres y madres. Asimismo, en Villa Toscana, artistas se reunieron en este sitio patrimonial de UNESCO en Cerro Alegre para inaugurar un mural de 50 metros de largo, creado por los artistas de la región: Seco Sánchez y Daniel Marceli. Próximamente, se inaugurará un último mural en estación Quilpué con el apoyo de EFE.

En espacios educacionales, la Bienal consolidó una alianza profunda con las comunidades escolares de Barón (Juan de Saavedra) y Rodelillo (Joaquín Edwards Bello). Juntos contextualizaron la relación y dependencia del océano a través del arte de Daniel Marceli, la ciencia de Pilar Muñoz y las charlas de cultura oceánica de Ana González, mientras que los estudiantes y el público dejaron de ser espectadores para ser co-creadores de su identidad oceánica.

El océano plasmado en sus cerros

La Bienal hizo real una diversidad de relatos visuales que van desde microorganismos marinos hasta la crítica a la sobreexplotación. Destacan las obras de Franco Fasoli en Universidad Playa Ancha, de Seco Sánchez en Villa Toscana, y la fauna marina de Daniel Marceli en Quilpué. A ellos se suman la destacable participación de los artistas chilenos Aner, Juana Pérez, Maida-K, Paula Tikay, Reko, Tombo y The Voids.

Daniel Marceli, señaló: “La oportunidad de traer a destacados artistas de Chile y uno tan importante como Franco Fasoli, nos da la esperanza de que el arte público en Valparaíso sigue vivo. Cuando vemos el entusiasmo de los chicos hace que proyectemos bienal para mucho tiempo más y se están abriendo otras áreas de vinculación con la sociedad y conectados al océano”.

En las calles de Valparaíso, Viña del Mar, Quilpué y Villa Alemana se desplegaron conversaciones para despertar la conexión de las comunidades con el océano. Mientras que el arte como instrumento diplomático, instaló una colaboración entre Peace Boat US, INJUV y universidades locales, demostrando que los murales son herramientas de liderazgo comunitario y un motor para el turismo cultural intergeneracional.

En cuanto al Desafío de la Alta Mar (BBNJ), se logró aterrizar el complejo Acuerdo BBNJ – Biodiversidad más allá de las jurisdicciones nacionales- mediante diálogos, charlas y mediaciones culturales, vinculando la protección de la biodiversidad marina con la vida cotidiana del puerto.

El legado de la I Bienal de Arte “Valparaíso Azul” puedes verlo en www.valpobienaldeartepublico.cl y por supuesto en varios muros de la región.

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