Aprendizaje de la matemática escolar: una base para toda la vida

Sergio Iturra1Sergio Iturra Coordinador Instituto de Matemática, Física y Estadística UDLA Sede Viña del Mar

Aprender matemática en la etapa escolar resulta fundamental para el desarrollo del pensamiento lógico, la capacidad de análisis y la resolución de problemas. En muchas ocasiones los estudiantes perciben esta asignatura como de alta dificultad debido a experiencias de aprendizaje poco significativas y también a la creencia errónea de que solo algunas personas tienen habilidad para comprenderla. Sin embargo, todos pueden lograrlo si cuentan con práctica constante, dedican el tiempo necesario y tienen un acompañamiento adecuado.

En el ciclo básico, esta disciplina no se limita solo a números y operaciones, sino que ayuda a desarrollar habilidades cognitivas esenciales. Para lograr un estudio efectivo, es clave priorizar la comprensión de los procesos por sobre la simple memorización, fomentar el cálculo mental, utilizar situaciones de la vida cotidiana para otorgarle un contexto práctico que incentive a los alumnos a entenderla y considerar el error no como un fracaso sino como una oportunidad.

También resulta muy relevante promover en niños, niñas y jóvenes hábitos de estudio breves, pero constantes e idealmente en forma diaria, ya que así fortalecen la comprensión y la agilidad en los cálculos. Cuando la matemática se enseña de forma cercana y aplicada a la realidad, pueden desarrollar confianza y autonomía para enfrentar desafíos académicos y de la vida diaria.

Un aspecto especialmente relevante es la comprensión del concepto y operatoria de las fracciones, las cuales constituyen una base estructural para contenidos más avanzados como álgebra, geometría, porcentajes y proporcionalidad. Las dificultades en niveles superiores muchas veces se deben a vacíos en este aprendizaje inicial. Por ello, es fundamental reforzar y profundizar su comprensión a lo largo del tiempo mediante ejercicios, comparación de magnitudes y resolución de problemas contextualizados.

Una enseñanza de la matemática basada en la comprensión, la práctica constante y la conexión con la vida cotidiana permite construir bases sólidas que facilitan el aprendizaje futuro y el desarrollo del pensamiento lógico en los escolares.