PICADURAS DE INSECTOS: POR QUÉ LA MAYORÍA SE RESUELVE EN CASA Y CUÁLES NO DEBEN SUBESTIMARSE

⚡ Puntos Clave de la Noticia:

  • La mayoría de las picaduras de insectos causan molestias locales leves que pueden tratarse en casa con agua, jabón y frío.
  • Los síntomas varían según la especie, destacando el dolor en abejas y avispas, y la picazón en mosquitos y pulgas.
  • Se debe buscar atención médica urgente ante signos de reacciones alérgicas severas o exposición masiva a veneno.

*Qué distingue una molestia pasajera de una reacción que exige atención
inmediata, y qué medidas reducen la exposición.*

Gran parte de las picaduras de insectos no reviste gravedad, pero una parte
puede tener consecuencias de gravedad. La diferencia depende de cómo
responde cada organismo al veneno. “La mayoría de las picaduras de insectos
se pueden tratar en casa, pero siempre se debe estar alerta al
comportamiento y a qué tipo de insecto o arácnido corresponden”, sostiene
Sara Contreras, directora de la Escuela de Enfermería de la Universidad
Andrés Bello, quien advierte que existen casos más graves, asociados a la
reacción alérgica a la sustancia que el insecto inocula.

*La reacción varía según la especie*

La respuesta de la piel no es uniforme. Las mordeduras de hormigas y las
picaduras de abejas, avispas y avispones suelen ser dolorosas, mientras que
las de mosquitos, pulgas y ácaros tienden a provocar picazón antes que
dolor. Los síntomas incluyen enrojecimiento, hinchazón, ardor,
entumecimiento y hormigueo, y por lo general remiten en un par de días.
Contreras precisa, no obstante, que algunas picaduras pueden transmitir
bacterias, virus o parásitos causantes de enfermedades.

Las picaduras de zancudo son las más habituales en la época de calor. “Los
zancudos que pican son las hembras”, indica la especialista, y es su
saliva, liberada durante la extracción de sangre, la que desencadena la
reacción en la piel.

El manejo comienza con el lavado de la zona con agua y jabón, seguido de
una compresa de hielo durante 10 minutos para disminuir la inflamación y la
comezón, procedimiento repetible según necesidad. Como alternativa, se
puede preparar una pasta con una cucharada de bicarbonato de sodio y la
cantidad de agua apenas suficiente, aplicarla sobre la picadura durante 10
minutos y enjuagar. Según la académica, esta mezcla “puede ayudar a reducir
la respuesta de la comezón”.

*Abejas y avispas*

Contreras explica que las abejas, en general, “no pican a menos que sean
provocados”. Cuando lo hacen, “pican una vez y dejan su aguijón en la
herida, introducen el veneno y luego mueren”. El riesgo es mayor ante una
exposición masiva, como un enjambre, pues las múltiples picaduras aumentan
la dosis de veneno recibida.

Las reacciones locales a abejas y avispas comprenden quemazón inmediata,
dolor pasajero y picazón, con eritema (coloración rojiza de la piel), edema
(inflamación) e induración (endurecimiento) de varios centímetros. El edema
y el eritema suelen empeorar hasta las 48 horas, pueden persistir una
semana y comprometer toda la extremidad, “dependiendo de qué tan alérgica
sea la persona”.

Si el aguijón permanece en la piel, debe retirarse lo antes posible
raspando con un borde romo, como el canto de una tarjeta de crédito. Luego
se lava la zona con agua y jabón y se aplica cuanto antes un cubo de hielo
envuelto en una tela, medida que alivia el dolor, la quemazón y la picazón.

*Reacciones alérgicas severas*

El principal motivo de alarma es la alergia. De acuerdo con la académica
UNAB, estas reacciones se vuelven “más graves cada vez que se producen las
picaduras”, de modo que “a mayor exposición al veneno, más graves son”.

Los signos que deben vigilarse son la dificultad para respirar, la
hinchazón de labios, rostro, párpados o garganta, los mareos, los desmayos
o la pérdida del conocimiento. También se consideran señales de riesgo el
pulso débil y rápido, la urticaria, las náuseas, los vómitos y la diarrea.

*Prevención*

Entre las medidas de protección figura el repelente, que según la académica
debe cumplir criterios precisos. “Un buen repelente debe ser inocuo”,
afirma, lo que supone baja toxicidad, buena tolerancia y ausencia de
alergias o irritación. Debe además ser efectivo frente al mayor número
posible de insectos, actuar desde su aplicación, mantener su eficacia entre
seis y ocho horas, resistir distintas condiciones ambientales y tener un
olor discreto, nunca desagradable.

En entornos con abundancia de insectos, la experta recomienda evitar
perfumes y ropa de colores oscuros o con figuras florales, así como los
movimientos rápidos y bruscos cerca de colmenas o nidos. Desaconseja además
introducir las manos en nidos o bajo madera podrida, donde los insectos
pueden reunirse, y pide cautela al comer al aire libre, en especial con
bebidas azucaradas o cerca de contenedores de basura, que a menudo atraen a
las abejas.