- El Dr. Antonio Brante de la UCSC es el único investigador chileno en el proyecto internacional COMBINA.
- La iniciativa busca desarrollar un sistema de alerta temprana frente a especies marinas invasoras en América.
- El proyecto se piloteará en áreas marinas protegidas para luego expandirse a otros países del continente.
*El proyecto Biosecurity Early Detection and Alert System of the Coastal
Ocean Network, financiado con fondos estadounidenses, busca desarrollar un
sistema de alerta temprana frente a especies marinas invasoras en América.
El Dr. Antonio Brante, Vicerrector de Investigación y Postgrado de la UCSC,
es el único investigador chileno que participa en la iniciativa.*
Investigadores de distintos países de América avanzan en el desarrollo del
proyecto Biosecurity Early Detection and Alert System of the Coastal Ocean
Network, una iniciativa que busca crear un modelo de alerta temprana para
detectar especies marinas invasoras y fortalecer la respuesta frente a este
fenómeno en el continente. Chile forma parte de este trabajo a través del
Dr. Antonio Brante, biólogo marino, investigador y Vicerrector de
Investigación y Postgrado de la Universidad Católica de la Santísima
Concepción (UCSC), quien integra el comité directivo de la Coastal Ocean
Marine Biosecurity International Network of the Americas (COMBINA), red
internacional que proyecta escalar el sistema hacia distintos países de
América.
El proyecto abre una posibilidad especialmente relevante para Chile,
considerando la extensión de su costa y la importancia ecológica y
productiva de sus ecosistemas marinos. La iniciativa busca generar una
herramienta capaz de advertir tempranamente la presencia de nuevas especies
no nativas, entregando información que pueda apoyar decisiones de
prevención, conservación y gestión.
El Dr. Brante participó recientemente en jornadas de trabajo en el
Smithsonian Environmental Research Center (SERC), en Estados Unidos, junto
a especialistas de la red. Durante el encuentro, el equipo avanzó en la
definición de los procesos, actores, requerimientos y brechas necesarios
para implementar el futuro sistema.
Para el investigador, participar desde una universidad regional en una
iniciativa de esta escala refleja también el papel que pueden asumir las
instituciones de educación superior frente a desafíos científicos que
trascienden las fronteras nacionales.
“Es importante que una universidad como la nuestra, que alcanzó el nivel de
excelencia, realice investigación e innovación de calidad e impacto, y que
desde lo local se atiendan desafíos globales. Para ello no es suficiente el
trabajo individual, sino que la colaboración nacional e internacional es
necesaria para abordar problemáticas de mayor escala”, afirmó.
La primera etapa considera pilotear el modelo en áreas marinas protegidas
tropicales y subtropicales. A partir de esa experiencia, la red espera
perfeccionarlo y avanzar hacia su aplicación en otros países del continente
interesados en incorporar esta herramienta a sus estrategias de
conservación y bioseguridad marina.
*Una amenaza que se mueve entre países *
Las bioinvasiones marinas pueden extenderse entre distintas jurisdicciones
y generar efectos sobre la biodiversidad, la estructura y funcionamiento de
los ecosistemas, las pesquerías, el ecoturismo, otros servicios
ecosistémicos e incluso la salud y seguridad de las personas. Organismos no
nativos pueden ser transportados involuntariamente mediante embarcaciones,
acuicultura, pesca, actividades recreativas y otras formas de movilidad
humana.
Esa dimensión transfronteriza es precisamente la que dio origen a COMBINA,
red que reúne capacidades de América del Norte, Centroamérica, Sudamérica y
el Caribe con el propósito de prevenir nuevas bioinvasiones y reducir sus
impactos mediante mayor coordinación, intercambio de información y
fortalecimiento de capacidades entre países.
Su trabajo contempla protocolos estandarizados para detectar nuevas
especies, bases de datos de organismos no nativos, herramientas de
predicción de riesgo, capacitación especializada y una plataforma común
para compartir datos y alertas que puedan respaldar decisiones de gestión.
Para el Dr. Antonio Brante, esa articulación internacional permite ampliar
la escala de las respuestas y abordar problemas que requieren capacidades
científicas, técnicas y financieras compartidas.
“Las redes de colaboración son siempre un sistema virtuoso, que permite
conectar y escalar capacidades y oportunidades, y de ese modo abordar
problemáticas de mayor complejidad, que requieren de trabajo
interdisciplinario, un volumen de recursos importante y también en muchos
casos esfuerzos multinacionales. De esta forma, la investigación que se
realiza es de mayor calidad y genera mayor impacto”, señaló.
*De Galápagos a una red continental *
COMBINA surge en 2019, a partir de un encuentro realizado en las Islas
Galápagos que reunió a participantes de diez países. La necesidad de
fortalecer la coordinación, el intercambio de información y la formación
especializada entre distintos territorios impulsó el desarrollo de la red,
que en 2024 realizó un nuevo encuentro en Panamá con más de 70
participantes de 36 instituciones y 12 países.
Junto con articular capacidades científicas y de gestión, la red abre
oportunidades de formación para estudiantes, postdoctorantes e
investigadores. En la UCSC, graduados del Magíster en Ecología Marina ya
han participado en distintas actividades de COMBINA, y la proyección es
ampliar estas experiencias mediante nuevas tesis, estadías y postdoctorados
vinculados a sus líneas de investigación.
“Esto también permite fortalecer la formación de nuestros estudiantes, al
poder acceder a espacios de interacción con investigadores de otras partes
del mundo tanto a través de los cursos, como en la dirección de tesis,
estadías, etc. Las redes internacionales son necesarias para el quehacer de
una universidad de excelencia”, señaló el Dr. Antonio Brante.
*Una herramienta con proyección continental *
La participación de la UCSC en esta iniciativa sitúa capacidades
científicas desarrolladas desde Chile dentro de una respuesta que busca
actuar a escala continental. La propia red plantea que la prevención,
detección y respuesta frente a bioinvasiones puede fortalecerse cuando los
países comparten información, herramientas, protocolos y experiencias,
especialmente considerando que las especies pueden expandirse entre
distintas jurisdicciones.
Con los primeros pilotos previstos para la próxima etapa del proyecto, el
desafío será convertir el diseño actual en una herramienta operativa y
adaptable a distintos contextos. Su futura expansión hacia otros países
abre la posibilidad de contar con un sistema común de alerta que conecte
investigación, conservación y gestión frente a un problema ambiental que
requiere respuestas coordinadas en todo el continente.