REC: cuando la música se vuelve un derecho compartido

WhatsApp Image 2026-03-23 at 4.28.56 PMClaudio Riquelme, director de carrera Trabajo Social Universidad San Sebastián, sede Concepción.

Cada año, miles de personas se reúnen en Concepción para participar del REC, el Festival Rock en Conce, evento musical que se ha transformado en una celebración ciudadana donde la música, la cultura y el encuentro se toman el espacio público. Pero quizá uno de sus aspectos más significativos y que suele pasar desapercibido, es su carácter gratuito. En un contexto donde asistir a conciertos suele implicar altos costos, el REC abre la puerta para que cualquier persona pueda vivir la experiencia de la música en vivo.

Hoy, participar en espectáculos musicales de gran escala suele ser un privilegio reservado para quienes tienen la posibilidad de pagar entradas que pueden superar ampliamente el presupuesto de adultos, jóvenes o familias de sectores medios y populares, para quienes asistir a conciertos de esa envergadura puede ser simplemente imposible. En ese escenario, el REC representa una alternativa profundamente democrática, permitiendo que la música llegue a todos, sin barreras económicas.

Esto tiene un impacto especialmente relevante en el público juvenil, en tanto, para muchos jóvenes, el REC es la primera oportunidad de asistir a un concierto en vivo, de ver a sus artistas favoritos sobre un escenario o de descubrir nuevas bandas, experiencia no menor, considerando que la música en vivo genera emociones, construye identidad cultural y fortalece el sentido de pertenencia a una comunidad. Para quienes hemos crecido en ciudades como Concepción, reconocida históricamente como cuna del rock chileno, el REC también se convierte en una instancia para conectar con esa tradición musical que forma parte del patrimonio cultural del territorio.

Se trata de un festival que va tomando carácter de tradición, marcando el fin del periodo estival, esperando una nueva vuelta al sol y a convocar a sus diversos públicos. No es raro ver a familias recorriendo los distintos escenarios, padres que llevan a sus hijos a escuchar música, grupos de amigos o incluso adultos mayores disfrutando de las presentaciones. El REC se convierte así en un espacio de encuentro intergeneracional, donde la cultura deja de ser un consumo individual y se transforma en una experiencia colectiva.

Este tipo de iniciativas nos recuerda que el acceso a la cultura no debiera ser un privilegio, sino una oportunidad abierta para todos. Cuando los espacios públicos se llenan de música, arte y comunidad, se fortalecen también los vínculos sociales y el sentido de pertenencia con la ciudad.

Por eso, más allá de su éxito, el REC nos deja una reflexión: invertir en cultura accesible es también invertir en convivencia, identidad y participación ciudadana. Mantener y fortalecer este tipo de eventos no solo enriquece la vida cultural de una región, sino que permite que nuevas generaciones descubran, por primera vez, la emoción irrepetible de escuchar música en vivo junto a miles de personas, experiencia que, para muchos, puede marcar el comienzo de una relación profunda y duradera con la cultura.