Investigador del Centro Regional de Estudios Ambientales (CREA) de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), advirtió sobre la realidad hídrica del Biobío, marcada por una mayor variabilidad y una creciente presión sobre los recursos hídricos.
El agua es un recurso esencial para la vida, la salud y el desarrollo sostenible, por lo que su cuidado se ha convertido en un desafío a nivel global. Según cifras de la Fundación Aquae, el 71% de la superficie del planeta está cubierta por agua, pero solo el 2,5% corresponde a agua dulce. Esta cifra es aún menor si se considera que no toda está disponible para consumo humano. En concreto, el 68,7% del agua dulce se encuentra congelada en zonas polares y glaciares de montaña, un 30,1% en acuíferos subterráneos y apenas un 1,2% está disponible en superficie para uso humano.
A nivel local, la Región del Biobío concentra el 3,8% del agua disponible a nivel país, una condición más favorable que la zona norte y centro, pero menor en comparación con el extremo sur. El doctor en Oceanografía e investigador del Centro Regional de Estudios Ambientales (CREA) de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), Pablo González, advirtió que “la situación hídrica en el Biobío es cada vez más crítica: hay más variabilidad, déficits recurrentes y una presión creciente sobre el recurso, lo que aumenta la vulnerabilidad frente al cambio climático”.
En esa línea, explicó que “el cambio climático no solo significa menos agua, sino también mayor incertidumbre. Hoy tenemos un sistema más variable, lo que incrementa el riesgo de escasez y complejiza la gestión del recurso”.
Estos fenómenos ya generan impactos directos en el abastecimiento de agua potable rural y en la agricultura. En ese sentido, el investigador fue enfático: “la Región del Biobío enfrenta un riesgo real de escasez hídrica en el futuro, con caídas que podrían llegar hasta un 50% en la disponibilidad de agua en algunas cuencas”.
Además, el Dr. Pablo González detalló que hacia mediados del siglo XXI se proyecta una disminución de precipitaciones de entre un 5% y un 15% en promedio, lo que posiciona a la zona central de Chile como un hotspot de vulnerabilidad hídrica a nivel nacional. No obstante, aclaró que la posible presencia del fenómeno ‘El Niño’ proveerá de condiciones neutrales y de un escenario levemente más favorable en términos de precipitaciones, especialmente en invierno.
En este contexto, la gestión hídrica se vuelve un elemento clave para enfrentar estos desafíos. “Hoy más que nunca se requiere una gestión del agua basada en evidencia científica, que permita anticipar escenarios y tomar decisiones informadas. Esto implica mejorar la eficiencia en el uso del recurso, fortalecer la institucionalidad hídrica y promover una gobernanza que integre a todos los actores”, señaló.
Finalmente, subrayó que el desafío va más allá de lo técnico. “El desafío del agua no es solo institucional, también es cultural: tenemos que empezar a verla como un recurso estratégico, no como algo infinito”, concluyó el investigador de la UCSC.