La detención del líder del régimen venezolano en una operación nocturna liderada por Washington marca un punto de inflexión en la crisis del país sudamericano y reordena el tablero político regional, con efectos que también se observan en Chile y en la Región del Biobío.
La madrugada del 3 de enero de 2026 marcó un giro inesperado en la crisis venezolana. En una operación militar nocturna, Estados Unidos capturó y sacó del país al presidente del régimen venezolano, Nicolás Maduro, en un despliegue que incluyó ataques aéreos a gran escala y que fue denominado “Resolución Absoluta” (“Operation Absolute Resolve”) por el Estado Mayor Conjunto estadounidense. La acción se produjo tras meses de presión sostenida por parte del gobierno de Donald Trump y se enmarca en acusaciones por narcoterrorismo presentadas en Nueva York.
Según explicó el académico del Departamento de Historia y Geografía de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), Dr. Froilán Ramos, este hecho no puede entenderse de manera aislada. “La situación de Venezuela responde a una crisis política, económica, social y humanitaria de larga data, profundizada por el autoritarismo del régimen chavista y el fracaso de múltiples negociaciones para una salida institucional”, señaló. A ello se suma, agregó, el fraude electoral del 28 de julio de 2024, cuando Maduro se autoproclamó vencedor, debilitando aún más su legitimidad interna y externa.
El Dr. Ramos recordó que el régimen venezolano ha sido vinculado reiteradamente al tráfico internacional de drogas. “Existen antecedentes relevantes, como los testimonios del ex jefe de inteligencia Hugo Carvajal, hoy detenido en Estados Unidos, el caso de los sobrinos de Maduro acusados en Nueva York y el proceso contra Alex Saab. Todo ello refuerza la idea de que el narcotráfico fue un componente estructural del régimen”, explicó.
Desde una perspectiva regional, el académico sostuvo que la captura de Maduro envía un mensaje político contundente. “Se transmite una señal clara de que las acusaciones de narcoterrorismo tienen consecuencias reales”, indicó, subrayando que este hecho impacta a gobiernos que mantuvieron posiciones ambiguas frente al chavismo, como Colombia y Brasil, además de México. “Incluso Cuba observa con preocupación este escenario, considerando su crisis interna y la pérdida de un aliado estratégico en la región”, añadió el académico de la UCSC.
Uno de los principales focos de incertidumbre se concentra ahora en la gobernabilidad de Venezuela. “Las primeras imágenes muestran una operación eficiente y una escasa reacción de las Fuerzas Armadas venezolanas”, advirtió el Dr. Froilán Ramos, junto con señalar que sigue siendo clave el paradero de otras figuras del chavismo, como Diosdado Cabello y Vladimir Padrino, así como el rol de grupos armados civiles afines al régimen.
En Chile, y particularmente en la Región del Biobío, la situación es seguida con atención debido a la numerosa comunidad venezolana residente. “Cerca de 800 mil venezolanos viven en el país, muchos de ellos migrantes forzados. Hay una mezcla de esperanza, incertidumbre y preocupación por familiares que permanecen en Venezuela”, señaló el académico de la UCSC, destacando que en ciudades como Concepción el interés se manifiesta en el seguimiento permanente de las noticias y gestos de solidaridad.
Respecto a los escenarios futuros, Ramos sostuvo que la salida de Maduro no garantiza una transición inmediata. “Parte del anillo de poder del chavismo sigue activo, lo que abre escenarios de negociación o, por el contrario, de radicalización”, explicó el doctor el Historia, enfatizando que el rol de las Fuerzas Armadas será determinante.
Además, el académico llamó a la cautela frente a un eventual retorno masivo de venezolanos desde el extranjero:; “aunque existe esperanza, pensar en un regreso inmediato es precipitado. Lo más probable es un retorno gradual, mientras otros optarán por permanecer en los países de acogida por razones laborales y familiares”.
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