Cáncer cervicouterino: fortalecer la educación en salud sexual y reproductiva

Marcela Opazo Marcela Opazo Galaz

Académica Obstetricia

Universidad Andrés Bello

Cada 26 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Prevención del Cáncer Cervicouterino, una enfermedad altamente prevenible que, sin embargo, sigue siendo una de las principales causas de muerte por cáncer en mujeres chilenas. Anualmente, esta patología cobra la vida de más de 500 mujeres en edad reproductiva, principalmente entre los 30 y 50 años.

Los principales factores de riesgo incluyen el inicio de actividad sexual temprana, la presencia de múltiples parejas sexuales, independiente de la orientación sexual y la ausencia de métodos de barrera. Estos factores facilitan la transmisión del Virus del Papiloma Humano (VPH), responsable del 99% de los casos de Cáncer Cervicouterino, así como de otros tipos de cáncer, como el de vulva, vagina, pene, anal y orofaringe. En particular, los genotipos VPH 16 y 18 son altamente oncogénicos y causan la mayoría de los cánceres relacionados con el VPH.

Es por esta razón, que en Chile como medida de prevención se implementó desde el año 2014 la vacunación escolar de niñas contra el VPH en 4° y 5° básico, extendiéndola a niños desde el 2019. Esta estrategia ha demostrado ser una de las más efectivas para reducir la incidencia de infecciones por VPH y sus consecuencias, como las verrugas genitales. Sin embargo, persisten mitos y desinformación que han generado rechazo en algunos sectores, reduciendo la cobertura de inmunización.

Además, como medidas preventivas y de detección temprana se encuentran dos pruebas fundamentales, el Papanicolaou (PAP) que permite alteraciones en las células del cuello uterino que indiquen sospecha de lesiones premalignas o cáncer. En Chile se ofrece gratuitamente en el sistema de salud público para mujeres entre 25 y 64 años, con periodicidad recomendad de cada tres años si los resultados son normales. Sin embargo, muchas mujeres no acceden por falta de información, temor al procedimiento o barreras geográficas.

Por otro lado, existe el Test de VPH, que a diferencia del PAP, tiene mayor sensibilidad y detecta directamente la presencia del virus, permitiendo identificar a las mujeres en mayor riesgo antes de que desarrollen lesiones. Aunque su implementación en Chile aún no es universal, ha comenzado a ser utilizado en algunos programas de salud como estrategia complementaria.

Para reducir la incidencia del Cáncer Cervicouterino, es fundamental fortalecer la educación en salud sexual y reproductiva, ampliar el acceso a pruebas de diagnóstico más precisas y garantizar una cobertura de vacunación equitativa. Ignorar estas medidas significa perpetuar la pérdida de vidas por una enfermedad que podría ser erradicada.

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