MÁS DE UN TERCIO DEL AGUA DE LA MINERÍA YA PROVIENE DEL MAR Y LA DESALACIÓN SE VUELVE CLAVE PARA LAS FAENAS

⚡ Puntos Clave de la Noticia:

  • El agua de mar alcanzó el 36,8% del total utilizado por la minería del cobre en Chile en 2025.
  • Las plantas desaladoras ya no son infraestructura de apoyo, sino el corazón crítico de la operación.
  • La analítica predictiva se vuelve esencial para evitar fallas y asegurar la continuidad productiva.

En medio del Water Congress 2026, X-Analytic by SGS advierte que el avance de la desalinización convirtió a las plantas y sistemas de impulsión en activos críticos para la operación minera, cuya disponibilidad depende de detectar fallas antes de que ocurran.

La minería del cobre sigue reduciendo su dependencia del agua continental. Según el informe “Consumo de agua en la industria del cobre en Chile al 2025”, de Cochilco, el agua de mar alcanzó 8,11 m³/s, un 4,6% más que en 2024, y representó 36,8% del total utilizado, mientras la extracción de agua continental cayó 7%.

La desalinización explica gran parte del cambio: en 2025 representó 70,4% del agua de mar utilizada, con 5,71 m³/s, y aportó cerca del 80% del aumento anual. Según Cochilco, la tendencia continuará, el agua de mar podría llegar al 67,6% del consumo minero en 2034, con cerca de tres cuartas partes provenientes de desaladoras. Este proceso, que elimina la sal del agua del mar mediante osmosis inversa, para que pueda utilizarse en procesos productivos, ha crecido en su uso en la minería del norte del país, por lo árido de su territorio y la escasez de agua.

“Hasta hace algunos años, la planta desaladora se veía como infraestructura de apoyo. Hoy es parte del corazón de la operación, porque sin agua no hay concentración. Eso cambia la forma en que hay que gestionarla: una falla en el bombeo o en el tratamiento ya no es solo un problema de mantención, sino un riesgo para la continuidad productiva de la faena”, afirma Nicolás Orellana, CCO de X-Analytic by SGS.

A la presión operacional se suma la energética. Según Cochilco, el uso de agua de mar demandaría 5,4 TWh de electricidad en 2034, principalmente por su impulsión hacia las faenas. Orellana señala que la analítica predictiva permite anticipar fallas en equipos de bombeo y tratamiento: un 1% más de disponibilidad equivale a casi cuatro días adicionales de producción al año, según la experiencia de la compañía.

“La minería hizo una apuesta grande por el agua de mar y la está cumpliendo. El paso siguiente es asegurar que esa infraestructura funcione de forma continua y eficiente. Cada hora que una desaladora está detenida se nota en la operación, y anticiparse a esas fallas es hoy tan importante como haber construido la planta”, concluye Orellana.