LA NUEVA ERA DE LA MINERÍA: TECNOLOGÍA Y SOSTENIBILIDAD ANTE LA ALTA DEMANDA DE MINERALES CRÍTICOS

⚡ Puntos Clave de la Noticia:

  • La demanda de litio creció un 30% en 2024 impulsada por la tecnología limpia y la electromovilidad.
  • La industria debe cerrar brechas de suministro acelerando inversiones y nuevos proyectos de extracción.
  • La electrificación y digitalización de faenas son fundamentales para reducir el uso de combustibles fósiles.

El crecimiento de la demanda por cobre y litio redefine el futuro del sector, que deberá aumentar su producción mientras enfrenta restricciones energéticas y ambientales.

La minería avanza hacia una transformación estructural de cara a 2034, impulsada por la creciente demanda de minerales críticos como el cobre y el litio, fundamentales para el desarrollo de tecnologías limpias como vehículos eléctricos, energías renovables y sistemas de almacenamiento. Este nuevo escenario está tensionando a la industria, que enfrenta el desafío de aumentar su productividad, al mismo tiempo que debe reducir su huella de carbono y optimizar el uso de recursos.

Las cifras reflejan la magnitud de este cambio. Según el informe “Global Critical Minerals Outlook 2025”, de la Agencia Internacional de Energía, la demanda de minerales energéticos clave continuó creciendo con fuerza en 2024. Solo el litio registró un aumento cercano al 30%, muy por sobre el crecimiento promedio anual de la década anterior. En paralelo, minerales como el níquel, cobalto, grafito y tierras raras experimentaron alzas de entre 6% y 8%, impulsadas principalmente por su uso en electromovilidad, almacenamiento energético, energías renovables y expansión de redes eléctricas.

Este dinamismo, sin embargo, viene acompañado de crecientes desafíos en materia de oferta. Un estudio publicado en la revista Annual Review of Earth and Planetary Sciences advierte que la transición energética global podría verse limitada por la disponibilidad de minerales críticos, en un contexto donde las inversiones aún no logran seguir el ritmo de la demanda proyectada. De no acelerarse el desarrollo de nuevos proyectos y tecnologías, la industria podría enfrentar brechas relevantes en el suministro en las próximas décadas.

En este contexto, la presión sobre las operaciones mineras no solo es productiva, sino también energética. La electrificación de faenas -incluyendo equipos, transporte y procesos- se posiciona como un eje clave para avanzar en la reducción de emisiones, mientras que la digitalización permite integrar información en tiempo real para optimizar la toma de decisiones operacionales y energéticas.

El desafío es particularmente relevante en países como Chile, donde predomina la minería a cielo abierto. De acuerdo con un análisis de Bank of America, este tipo de operaciones concentra cerca del 40% de la demanda energética del sector, mientras que la minería subterránea representa apenas un 2%. A esto se suma que los combustibles explican hasta el 94% del consumo energético en estas faenas, lo que se traduce en que el diésel puede representar alrededor del 15% de los costos operacionales. Este escenario no solo evidencia la alta dependencia de fuentes fósiles, sino que también refuerza la urgencia de avanzar hacia procesos electrificados y una gestión energética más eficiente.

“Estamos viendo una convergencia entre sostenibilidad, eficiencia y resiliencia operativa. Las compañías que integren automatización, gestión energética y analítica avanzada estarán mejor preparadas para enfrentar un entorno cada vez más exigente y competitivo”, explica Orlando Lara, Regional Segmento Leader MMM en Schneider Electric.

En esa línea, la incorporación de tecnologías digitales y soluciones integradas se ha vuelto un habilitador clave para la transformación del sector. Plataformas que combinan automatización, digitalización y gestión energética permiten hoy contar con mayor visibilidad sobre los procesos y el consumo energético, facilitando la optimización del desempeño operativo y el cumplimiento de metas de descarbonización.

“Asimismo, el uso de arquitecturas abiertas e interoperables como las que ofrece Schneider Electric están permitiendo integrar distintos sistemas y tecnologías dentro de una operación minera, habilitando una gestión más eficiente de activos, energía y recursos críticos. Este enfoque resulta especialmente relevante en un contexto donde la complejidad operativa y las exigencias regulatorias continúan en aumento”, detalla Lara.

De cara a 2034, el sector minero enfrenta un punto de inflexión: responder a una demanda creciente por minerales críticos sin perder de vista los compromisos ambientales y sociales. En este escenario, la tecnología se consolida como un habilitador estratégico para equilibrar productividad, sostenibilidad y competitividad en una industria clave para la transición energética global.