Antofagasta: masivos allanamientos en cárceles dejan al descubierto armas hechizas y celulares ocultos

Antofagasta: masivos allanamientos en cárceles dejan al descubierto armas hechizas y celulares ocultos

Más de 500 internos fueron intervenidos en operativos simultáneos que evidenciaron la peligrosa realidad al interior de los penales de la región.

Un amplio despliegue de Gendarmería encendió las alarmas en la Región de Antofagasta tras una serie de allanamientos simultáneos en las cárceles de Antofagasta, Calama, Tocopilla y Taltal, donde se logró sacar de circulación armas cortopunzantes, celulares y sustancias ilícitas que permanecían ocultas entre la población penal.

Los operativos, enmarcados en el Plan de Acción Institucional contra la Violencia Carcelaria 2026, intervinieron a un total de 511 internos, dejando en evidencia los riesgos latentes dentro de los recintos penitenciarios. En el procedimiento participaron 72 funcionarios especializados, incluyendo unidades tácticas, equipos caninos y grupos de reacción.

El resultado fue inquietante: 18 armas blancas de fabricación artesanal, 4 teléfonos celulares —clave en la coordinación de delitos desde el interior—, envoltorios con sustancias ilícitas y recipientes con fermento artesanal, todos elementos que representan una amenaza directa para la seguridad interna.

El director regional de Gendarmería, coronel Rodrigo Salinas Robles, fue enfático al señalar que estos operativos buscan frenar focos de violencia y crimen organizado dentro de los penales. “Estamos retirando elementos prohibidos que pueden generar graves problemas de seguridad. Nuestro compromiso es mantener el orden y proteger tanto a la población penal como a nuestros funcionarios”, afirmó.

Desde la institución destacan que el fortalecimiento de las unidades de investigación y la especialización del personal han sido clave para detectar y desarticular estas redes al interior de las cárceles, donde el control sigue siendo un desafío constante.

Estos procedimientos dejan en evidencia una preocupante realidad: pese a los controles, los recintos penitenciarios continúan siendo escenarios donde circulan elementos peligrosos, obligando a redoblar los esfuerzos para evitar que el crimen siga operando tras las rejas.