
El caso, denominado “Caso Josefa”, revela graves antecedentes de posibles agresiones reiteradas y abre una investigación clave sobre el entorno familiar de la menor.
Un caso que ha impactado profundamente a Antofagasta mantiene en prisión preventiva a una mujer imputada por el delito de homicidio calificado de una niña de solo 4 años y 9 meses, hecho ocurrido el pasado 16 de marzo y que hoy es investigado por la Fiscalía Regional a través de su unidad SACFI.
La imputada, de nacionalidad chilena, fue detenida por personal del OS9 de Carabineros el mismo día en que se constató el fallecimiento de la menor. Posteriormente, su detención fue controlada y ampliada hasta este 21 de marzo, jornada en la que finalmente fue formalizada por el delito más grave contemplado en la legislación penal.
El tribunal decretó su prisión preventiva, al estimar que su libertad constituye un peligro para la seguridad de la sociedad, fijando además un plazo de 90 días para el desarrollo de la investigación.
Según los antecedentes preliminares entregados por el Servicio Médico Legal, el cuerpo de la niña presentaba múltiples fracturas y lesiones atribuibles a terceros. A ello se suma que, de acuerdo con lo señalado por especialistas, existirían indicios de que estas lesiones eran de distinta data, lo que podría dar cuenta de un eventual patrón de maltrato previo.
La imputada mantenía una relación de convivencia con el padre de la menor y era parte de su entorno directo al momento de los hechos, lo que la sitúa como principal sospechosa en las agresiones que habrían derivado en la muerte de la niña.
En paralelo, nuevos antecedentes han ido configurando el contexto del caso. Según información conocida durante las diligencias, la menor tenía diagnóstico de autismo, situación que no había sido informada en un inicio y que ahora forma parte de la investigación.
El impacto del caso también se explica por su historia familiar. La madre biológica de la niña había fallecido hace aproximadamente ocho meses en Taltal. Tras ello, la menor permaneció al cuidado de su abuela, hasta que posteriormente quedó bajo la custodia de su padre en Antofagasta, donde residía junto a la imputada.
Mientras avanzan las diligencias para esclarecer completamente lo ocurrido, el “Caso Josefa” ha generado un fuerte impacto en la comunidad y vuelve a instalar el debate sobre la protección de niños, niñas y adolescentes, así como la detección oportuna de situaciones de riesgo al interior de los hogares.