
Aunque en el Mes de la Mujer la Región de Antofagasta celebra liderar la participación femenina en minería con un 25,6%, el régimen de turnos extensivos 7×7 y 14×14 aparece como el principal obstáculo para la permanencia y el ascenso de mujeres en la industria.
Antofagasta se consolidó, desde 2024, como la región con mayor participación femenina en minería, alcanzando 25,6%, según datos del Consejo Minero. Sin embargo, detrás de este avance cuantitativo persiste una brecha de género estructural menos visible: el sistema de turnos mineros, diseñado históricamente para una fuerza laboral masculina, tensiona la salud mental, la vida familiar y la permanencia femenina en la industria.
De acuerdo con la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), la participación femenina en la gran minería alcanzó 21,8% a nivel nacional en 2024. En tanto, la representación en cargos de alta dirección llega solo a 17%, y en áreas productivas críticas apenas alcanza un 13%, pese a haberse duplicado desde 2020.
Sin embargo, “el régimen de turnos 7×7, 10×10 o 14×14 implica jornadas de hasta 12 horas diarias por siete días consecutivos en zonas aisladas, lo que dificulta la conciliación con responsabilidades familiares y afecta la calidad de vida”, advirtió la directora de la carrera de Psicología de la Universidad del Alba, sede Antofagasta, Victoria Leiva.
“La Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo del INE confirma que las mujeres en Chile dedican más del doble de horas que los hombres al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado”, precisó la psicóloga, para quien “cuando una mujer trabaja en sistemas de turnos extensivos, esta doble carga mental incrementa el estrés psicológico, la fatiga emocional y el riesgo de abandono laboral, lo que ayuda a explicar por qué la permanencia femenina en sectores como la minería sigue siendo menor”.
Desde la Medicina del Trabajo, la docente Marcela Leiva, directora (s) de la carrera de Terapia Ocupacional de la U. del Alba sede Antofagasta, señala que el trabajo nocturno y rotativo sí tiene efectos comprobados en la salud.
“La alteración del ritmo circadiano, que regula el sueño y diversas funciones metabólicas, puede provocar trastornos del sueño, fatiga crónica, ansiedad y un mayor riesgo de enfermedades metabólicas y cardiovasculares”.
Asimismo, advierte que “los sistemas de turnos extensivos afectan el equilibrio ocupacional, entendido como la adecuada organización de las ocupaciones en la vida cotidiana”.
Consultada por las razones de este desequilibrio, explica que “el equilibrio laboral no es solo individual, sino que en relación con otros. En este sentido, el equilibrio ocupacional de una persona influye y es influido por su entorno cercano, particularmente por la familia. Los desfases propios de los turnos dificultan la compatibilización entre el trabajo y la vida
familiar, impactando las relaciones, la organización del hogar y la satisfacción con la vida familiar”.
Fundación Chile y el programa CCM-Eleva han identificado la conciliación laboral como uno de los principales factores de deserción femenina en minería. Por ello, advierten que, sin cambios estructurales en la organización del trabajo, las metas de la Política Nacional Minera 2050 —20% al 2030 y 35% al 2050— podrían enfrentar estancamiento.
Se trata de un impacto que no es solo laboral. La Superintendencia de Seguridad Social ha advertido que la minería presenta altos factores de riesgo psicosocial asociados a jornadas extensas, aislamiento y trabajo nocturno.
Para ambas docentes, “reducir el impacto de esta problemática en la comunidad femenina afectada en el territorio exige vigilancia y gestión en salud ocupacional, así como mayor investigación en salud pública”.
En ese marco, plantean desde Antofagasta que la discusión ya no debe centrarse exclusivamente en cuántas mujeres ingresan a la minería, sino en cuántas permanecen, ascienden y logran compatibilizar la vida laboral y familiar sin una sobrecarga estructural.
Por eso también, desde el ámbito académico regional, se propone la necesidad de investigar el impacto psicosocial de la turnicidad en mujeres trabajadoras y de diseñar modelos de conciliación adaptados a territorios extractivos.
El desafío para Antofagasta es liderar una modernización laboral, con bases científicas, que permita que la inclusión femenina no tenga techo, coincidieron las profesionales.