Hospital Regional de Antofagasta: Contraloría destapa un desastre que dejó miles de cirugías suspendidas y pacientes atrapados en la espera

Hospital Regional de Antofagasta: Contraloría destapa un desastre que dejó miles de cirugías suspendidas y pacientes atrapados en la espera

La auditoría detectó fallas graves y persistentes en el sistema de climatización, pérdidas de insumos por más de $195 millones, casi 3.900 prestaciones no realizadas, multas demoradas y una supervisión estatal que, según el propio informe, no estuvo a la altura de un recinto crítico para el norte del país.

Lo que encontró la Contraloría en el Hospital Regional de Antofagasta no fue una falla puntual ni un problema aislado. Fue un cuadro completo de desorden, negligencia y deficiencias graves que terminaron golpeando directamente a miles de pacientes. El organismo fiscalizador revisó el contrato de concesión del recinto y concluyó que tanto la Dirección General de Concesiones como el propio hospital no lograron desvirtuar ninguna de las observaciones formuladas en la auditoría. Por eso, todas las observaciones se mantuvieron y además se anunció el inicio de un sumario administrativo para determinar responsabilidades.

Casi 4 mil prestaciones no se hicieron

Uno de los hallazgos más impactantes del informe es la magnitud del daño a los pacientes. Contraloría estableció que la suspensión de atenciones asistenciales provocada por deficiencias en la operación de la concesión generó un impacto enorme: 3.884 pacientes resultaron afectados y 3.894 prestaciones médicas no se ejecutaron, con una pérdida estimada para el hospital de $5.489.971.128. En otras palabras, no solo se dejó de atender a miles de personas, sino que además el recinto dejó de percibir miles de millones de pesos por esas prestaciones que nunca se concretaron.

Detrás de esa cifra hay un drama humano evidente. La auditoría también detectó que decenas de pacientes seguían sin solución concreta tras la suspensión de sus procedimientos, y que incluso había personas que seguían esperando luego de largos periodos sin una respuesta clara. El problema, por lo tanto, no fue solo técnico: también fue profundamente humano.

El aire no daba abasto y las fallas eran permanentes

La Contraloría detectó deficiencias graves y persistentes en el sistema de climatización del hospital, una falla especialmente delicada porque afecta zonas extremadamente sensibles como pabellones quirúrgicos, UCI, UTI, recuperación anestésica y esterilización. En esos espacios se constataron incumplimientos reiterados en temperatura, humedad y presión, condiciones básicas para la seguridad clínica y el control de infecciones. Además, la auditoría concluyó que la capacidad instalada del sistema era insuficiente para las necesidades reales del recinto.

La situación era tan crítica que, según lo consignado, cuando en el exterior había temperaturas superiores a 25 grados, el sistema no lograba enfriar como correspondía. Eso confirma que el problema no era ocasional, sino estructural. A esto se sumaron corrosión de cañerías, filtraciones, deterioro de aislación térmica, fallas en la central térmica e incluso eventos posteriores, entre mayo y julio de 2025, donde volvieron a registrarse fallas en climatización, filtraciones de aguas servidas y problemas en agua potable, afectando zonas críticas del hospital.

Aguas servidas, insumos perdidos y costos que nadie asumía

El informe también dejó al descubierto otro hecho gravísimo: la pérdida de 111.509 insumos médicos y medicamentos, valorizados en $195.102.594, debido a contingencias relacionadas con filtraciones de aguas servidas en la bodega de farmacias y una fuga de agua caliente del sistema de climatización en el laboratorio de biología molecular. Al momento de la fiscalización, esos insumos todavía no habían sido repuestos por la concesionaria.

Pero no fue lo único. A raíz de una falla del sistema de climatización ocurrida el 3 de febrero de 2023, que se extendió por 84 días y provocó la suspensión de 97 cirugías, el hospital tuvo que recurrir a convenios con instituciones externas para mantener la atención quirúrgica. En ese contexto, Contraloría constató que el Hospital Regional de Antofagasta terminó pagando con recursos propios $3.312.258 por 86 prestaciones de arsenalería quirúrgica, pese a que esos costos debían ser cubiertos por la sociedad concesionaria.

El control falló y las multas se demoraban años

Otro de los puntos más delicados del informe es que quienes debían fiscalizar el contrato no tenían el perfil técnico exigido. Contraloría estableció que los profesionales designados como inspector fiscal titular y subrogante no cumplían con los requisitos académicos ni con la experiencia requerida para una función de esa complejidad. Esto es particularmente grave porque hablamos del control de un hospital de alta complejidad, no de una obra menor.

La auditoría también detectó que entre 2023 y mayo de 2025 se aplicaron 92 resoluciones de multa a la concesionaria por un total de 27.350 UTM, pero con retrasos significativos, muchas veces superiores a 100 días y en algunos casos incluso de más de 1.000 días. Es decir, las sanciones existían, pero avanzaban con una lentitud que debilitaba completamente la fiscalización.

A eso se sumó un caso casi increíble: la puerta de acceso a la sala de escáner N° 2 fue intervenida 18 veces sin éxito antes de que se concretara una solución definitiva. Esa falla generó suspensión de atenciones, imposibilidad de programar nuevas prestaciones y costos adicionales para el hospital.

Un hospital clave funcionando bajo presión

Lo que deja en evidencia este informe es que el Hospital Regional de Antofagasta estuvo operando bajo una presión constante, con problemas que afectaron no solo la infraestructura, sino también la oportunidad de atención, la seguridad clínica y el uso de recursos públicos. No se trató únicamente de máquinas defectuosas o filtraciones aisladas, sino de un sistema que falló en su base: mantenimiento insuficiente, supervisión deficiente y respuestas tardías ante contingencias reiteradas.

Por eso, Contraloría ordenó que en un plazo de 60 días hábiles se acrediten medidas concretas para corregir las fallas, cobrar sanciones pendientes, recuperar recursos perdidos y regularizar la situación de pacientes postergados. Paralelamente, iniciará un sumario administrativo en la Dirección General de Concesiones para establecer eventuales responsabilidades.

En el papel, se trata de una auditoría. En la realidad, es la radiografía de un hospital que durante años funcionó con fallas graves mientras miles de pacientes quedaban en la incertidumbre.