
La hazaña se realizó en el volcán Sairecabur, en San Pedro de Atacama, posicionando a la Región de Antofagasta como escenario de un desafío extremo reconocido a nivel internacional.
Una historia tan inusual como inspiradora tiene como escenario el norte de Chile. La australiana Fiona Caffin, de 57 años, ingresó oficialmente a los Récord Guinness tras realizar una rutina de pole dance a gran altura en el volcán Sairecabur, ubicado en la comuna de San Pedro de Atacama, en la Región de Antofagasta. Según consignó ADN Radio, la marca fue validada por el comité internacional luego de revisar el desafío ejecutado en noviembre de 2025, y la propia deportista dio a conocer el 15 de enero —en sus redes sociales— que su intento estaba siendo considerado como récord mundial.
La campeona mundial de la disciplina ejecutó su presentación a 5.834 metros sobre el nivel del mar, convirtiéndose en la rutina de pole dance realizada a mayor altitud registrada hasta ahora. La coreografía se extendió por tres minutos, tiempo en el que debió enfrentar condiciones extremas propias de la alta montaña: temperaturas cercanas a los –12 grados, vientos de hasta 45 kilómetros por hora y una baja concentración de oxígeno que complejizaba cada movimiento.

En declaraciones recogidas por Guinness, Caffin relató el origen de su historia personal en la disciplina. “Empecé a los 51 años. No estaba en forma, tenía sobrepeso y no había bailado ni hecho gimnasia desde mi infancia. Vi una oferta de cuatro semanas y pensé: ‘¿Qué tan malo puede ser?’”, comentó, recordando cómo un desafío personal terminó proyectándola hacia campeonatos mundiales y ahora hacia un récord planetario.
A través de su cuenta de Instagram —cuyo contenido fue traducido al español— explicó por qué eligió Chile para concretar la hazaña. Señaló que descubrió la existencia de volcanes de gran altura en el desierto de Atacama, lo que coincidía con su participación en un campeonato mundial en Sudamérica, por lo que decidió planificar el intento en territorio nacional.
La deportista relató además los momentos más complejos de la rutina. Explicó que tras los primeros segundos sus manos comenzaron a secarse por la baja humedad, lo que provocó que resbalara en una de las inversiones, alcanzando a evitar un golpe mayor. Pese a ello, continuó la presentación enfrentando el frío, el viento y la falta de agarre hasta completar los movimientos planificados.
El ascenso al volcán tampoco estuvo exento de dificultades. Según describió, debió avanzar en tramos cortos, deteniéndose constantemente para recuperar oxígeno, en un terreno empinado y con viento permanente. La cumbre principal, además, no permitía instalar el tubo, por lo que debió utilizar un punto secundario de la montaña.
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