Es una luz de esperanza. Las mujeres que enfrenta un cáncer en plena etapa reproductiva pueden acceder a este tratamiento para ser madres a futuro.
La noticia de un cáncer siempre es motivo de preocupación y múltiples dudas, más aún cuando el diagnóstico lo recibe una mujer en etapa reproductiva; al temor propio de la enfermedad se suma la inquietud de perder la posibilidad de ser mamá. Afortunadamente la medicina ha dado grandes avances en este sentido, y hoy sí es factible preservar la fertilidad a través de la vitrificación de óvulos, los que una vez superado el cáncer pueden ser fecundados en laboratorio y luego implantados en la madre.
La vitrificación pudiese ser la única alternativa de embarazo en pacientes posterior a un tratamiento oncológico. Es un tratamiento rápido de menos de 12 días, sin riesgo en los cánceres hormono-dependientes. “El congelamiento de óvulos permite luego recurrir a la fecundación in vitro o FIV. La vitrificación preserva los óvulos con el propósito de mantenerlos jóvenes y con la misma calidad, para ser usados a futuro. Nosotros recomendamos esta técnica en pacientes oncológicas que recibirán tratamientos gonadotóxicos”, explica el doctor Rodrigo Carvajal, especialista en medicina reproductiva de IVI Santiago.
Se trata de una alternativa viable y esperanzadora para aquellas mujeres que han sufrido algún tipo de cáncer, y lo ideal es realizarla antes de los 35 años, dado que la calidad y cantidad de los ovocitos disminuye con el paso del tiempo. “Sin embargo, no está contraindicado realizarlo posterior a esa edad”, agrega el especialista.
¿En qué consiste la criopreservación? El primer paso es una estimulación ovárica con hormonas; así, en un periodo entre 10 y 12 días, el sistema reproductor generará varios óvulos en un mismo ciclo de ovulación (en un ciclo normal se genera sólo uno), los que son recolectados mediante una intervención ambulatoria. Este proceso de extracción de óvulos maduros de la mujer continúa con su criopreservación en nitrógeno gaseoso a -196°C, guardándose en un tanque con tecnología de última generación llamado CBS. “Una vez que la paciente ya ha superado el cáncer y está lista para comenzar un tratamiento para intentar un embarazo, estos óvulos se descongelan y, mediante Fecundación In Vitro (FIV), se fertilizan con el esperma de la pareja o de un donante, para luego implantarse en el útero”, señala el doctor Carvajal.
Si bien estos tratamientos enfocados en la preservación de la fertilidad para pacientes con cáncer no pueden garantizar la consecución de un embarazo en el futuro, sí dan la posibilidad de, al menos, intentarlo. “En general se recomienda una espera de al menos 3 años, para que sea factible alcanzar un embarazo saludable. Lo importante es que, gracias a los avances de la ciencia, hoy podemos dar una luz de esperanza a las mujeres que enfrentan un cáncer en plena etapa reproductiva”, finaliza el especialista.
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