Según cifras oficiales, en el proceso de admisión a la educación superior 2026 en Chile, se registra un impulso en la participación femenina en carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemática), destacando un aumento del 18,6% en los cupos del programa Más Mujeres Científicas (+MC), sumando más de 3.300 vacantes. A pesar de este avance, solo el 32% de los nuevos matriculados en áreas STEM son mujeres, evidenciando una brecha que ha mejorado, pero que se mantiene a lo largo del tiempo.
Esta necesidad de incrementar el acceso no solo responde a la necesidad de corregir desigualdades históricas que ocurren a nivel mundial, sino que se relaciona directamente con la calidad de la infraestructura y desarrollo tecnológico del país. La evidencia y estudios internacionales son claros respecto de los beneficios que aporta la diversidad de género, que muestran que los equipos con composición equilibrada entre mujeres y hombres obtienen mayores ventajas competitivas. También hay evidencia que las organizaciones con mayor diversidad de género en sus liderazgos presentan mejor desempeño financiero, mayor satisfacción laboral y una cultura interna más sólida, lo que fortalece tanto la productividad como el clima organizacional, contribuyendo a mayores niveles de bienestar, colaboración y reducción de riesgos psicosociales, elevando la calidad de los equipos y la efectividad de la toma de decisiones.
La evidencia nacional e internacional converge en un punto: los equipos con mayor participación femenina no solo enriquecen los procesos de innovación, sino que contribuyen a la construcción de entornos más éticos, empáticos y colaborativos. Integrar más mujeres en STEM no es únicamente una meta de equidad; es una estrategia de calidad, competitividad y responsabilidad social. Chile enfrenta el desafío de acelerar estos avances para evitar que la brecha tecnológica se amplíe y para asegurar que la transformación digital se construya desde miradas diversas, capaces de anticipar riesgos, diseñar soluciones inclusivas y con diferentes miradas que promuevan la integración de soluciones.
Los datos del Proceso de Admisión 2026 muestran que es posible avanzar, y el compromiso de las instituciones demuestra que existen herramientas para hacerlo. El reto ahora consiste en sostener y profundizar las políticas que permitan que más mujeres ingresen, permanezcan y lideren en áreas STEM, contribuyendo así a un ecosistema tecnológico más robusto y a un país más preparado para los desafíos del futuro.
En el mes de la mujer, el desafío para la industria es seguir construyendo las condiciones que permitan no solo abrir más puertas para las mujeres en STEM, sino también acompañarlas en cada etapa de su formación, de modo que su talento se transforme en un aporte real y sostenible al desarrollo técnico y tecnológico del país, en cualquier etapa o momento de la vida.
Carolina Soto Duarte
Directora Escuela de Informática y Telecomunicaciones Instituto Iplacex.