Virus Nipah: una alerta lejana, pero que interpela la preparación sanitaria

mp bertogliaLa detección de casos de virus Nipah en India vuelve a situar en la agenda sanitaria global a los patógenos emergentes de origen zoonótico. Se trata de un virus de aparición poco frecuente, pero con una letalidad elevada y sin tratamientos ni vacunas específicas disponibles, lo que obliga a centrar la respuesta en medidas de salud pública y vigilancia epidemiológica. Aunque la Organización Mundial de la Salud evalúa como bajo el riesgo de expansión internacional, la posibilidad de que una persona infectada viaje durante el período de incubación no es inexistente en un mundo altamente interconectado.

Para Chile, el riesgo actual es reducido. No existen casos registrados, la distancia geográfica respecto de las zonas endémicas actúa como una barrera adicional y no hay evidencia de transmisión sostenida fuera de los focos conocidos. Sin embargo, la conectividad aérea global obliga a considerar estos eventos como escenarios plausibles, más que como amenazas remotas. En ese contexto, la discusión relevante no es la probabilidad inmediata de ingreso del virus, sino el nivel de preparación del sistema sanitario para identificar y responder oportunamente ante enfermedades importadas de alta complejidad.

Chile cuenta con un sistema de vigilancia epidemiológica consolidado, articulado bajo el marco del Reglamento Sanitario Internacional, que permite la detección precoz, la notificación oportuna y la coordinación con actores nacionales e internacionales. Las evaluaciones recientes de capacidades en vigilancia, laboratorios, puntos de entrada y comunicación de riesgos muestran avances, pero también áreas que requieren fortalecimiento sostenido, especialmente en recursos humanos, formación clínica y tecnologías diagnósticas.

El virus Nipah representa, más que una amenaza inmediata, un recordatorio. Las emergencias sanitarias no siempre se anuncian con antelación ni respetan fronteras, y la experiencia de la pandemia por COVID-19 evidenció que la preparación previa condiciona de manera decisiva la respuesta. Mantener alertas clínicas actualizadas, fortalecer la vigilancia en fronteras y comunicar riesgos de manera responsable son tareas permanentes. La seguridad sanitaria se construye antes de la crisis, incluso cuando el riesgo parece lejano.

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