En medio de la creciente circulación de información en redes sociales y la popularización de ciertos productos para “mejorar el sueño”, la melatonina se ha instalado en la conversación pública. Su uso en niños en Estados Unidos generó preocupación y abrió el debate sobre su verdadero alcance, riesgos y el rol que debe jugar la educación sanitaria de la población.
La melatonina es una hormona natural que regula el ciclo sueño–vigilia, pero en distintos países se comercializa como medicamento o suplemento dietario. Esa diferencia no menor ha marcado tendencias de uso dispares. Según explica Francisco Álvarez, académico de Química y Farmacia de la Universidad Andrés Bello, sede Viña del Mar, “en el caso de los niños el uso de melatonina debiese ser individualizado, por tiempo limitado y siempre bajo vigilancia y prescripción médica”.
En Estados Unidos, donde se ofrece como suplemento, el consumo ha crecido de manera explosiva. Entre 2012 y 2021 se reportaron más de 260.000 exposiciones pediátricas, con un aumento cercano al 500%. Álvarez advierte que “se han registrado consultas en urgencias, hospitalizaciones y casos con compromiso neurológico grave, incluyendo convulsiones y alteraciones del nivel de conciencia”. Un factor crítico es la presentación del producto: gomitas con altas dosis y apariencia atractiva para los niños, lo que ha derivado en múltiples ingestas accidentales, especialmente en menores de cinco años.
¿Y en Chile?
Si bien Chile mantiene una regulación distinta, el escenario también revela señales de alerta. Aquí la melatonina se registra principalmente como medicamento y su venta requiere receta. Aun así, entre 2019 y 2022 el CITUC y el ISP recibieron cerca de mil consultas o reportes por sobredosis o combinaciones con otros depresores del sistema nervioso central. “Incluso en un contexto más regulado, el uso no supervisado sigue siendo un problema relevante”, señala Álvarez.
Los síntomas asociados a sobredosis pueden ser serios. El académico de la UNAB detalla que “somnolencia excesiva, confusión, mareos, taquicardia, hipotensión y cefalea intensa” son signos tempranos. En casos graves pueden aparecer “vómitos persistentes, convulsiones, compromiso respiratorio y alteraciones del nivel de conciencia”, situaciones que requieren atención de urgencia.
Recomendación clave
En tiempos donde la automedicación se ha vuelto práctica común y la información no validada se viraliza con rapidez, resulta esencial reforzar medidas de prevención. Álvarez enfatiza que “es fundamental promover el uso responsable, la vigilancia y la educación sanitaria para evitar que un producto ampliamente difundido termine causando daños evitables”.
La recomendación es clara: la melatonina no es inocua ni un suplemento para el uso libre. “En población infantil, su indicación debe ser estricta, temporal y prescrita por un profesional. Y para adultos, la regla es la misma: evitar la automedicación”, concluyó Álvarez.
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