Volvieron los “teams” de verano: por qué las marcas reactivan una fórmula que parecía agotada

imageCuando parecía que habían quedado en el recuerdo, los tradicionales “teams” de verano regresan con fuerza a las playas chilenas. Su retorno no solo se nota en redes sociales, sino también en el empleo estacional y en una estrategia publicitaria que vuelve a conectar pertenencia, juego y consumo.

Una imagen que marcó a generaciones vuelve a instalarse en el verano chileno: promotoras y promotores identificados por colores, marcas y “teams” recorriendo playas y balnearios. Este regreso ya tiene un impacto concreto: 1.845 cupos laborales abiertos para la temporada estival 2026 en destinos como Viña del Mar, La Serena y Pucón.

Según la plataforma Chiletrabajos, las ofertas están dirigidas principalmente a activaciones de marca en los balnearios más concurridos del país, reviviendo una postal que fue parte del paisaje veraniego por décadas.

Las condiciones incluyen pagos diarios de entre $55.000 y $70.000, bonos por cumplimiento de metas y beneficios como viáticos, alojamiento y traslados, para un período que se extenderá del 5 de enero al 28 de febrero de 2026.

El regreso de una estrategia que parecía en declive

Más allá del empleo, el retorno de los “teams” responde a una lógica comunicacional. Tras algunos años de menor presencia, las marcas vuelven a apostar por este formato en un contexto marcado por la alta exposición digital y un consumo más emocional durante el verano.

Hoy, los “teams” ya no solo se viven en la playa: se trasladan a redes sociales, donde elegir un bando, compartir contenido y participar se convierte en parte de la experiencia de marca.

Pertenecer, mostrarse y participar

Para Carol Frost, directora de Publicidad del Campus Creativo, el éxito de este formato se explica por una motivación básica. “Los teams explotan una necesidad muy profunda de las personas: pertenecer a un grupo y diferenciarse”, señala.

Según la experta, estos formatos funcionan como identidades rápidas. Con pocos elementos —un color, un nombre o un eslogan— las personas pueden expresar quiénes son o cómo quieren ser vistas. “Lo que destaca del team son los rituales compartidos sobre cómo sentir, expresarse y hacerse visible en redes sociales”, explica.

En la práctica, esto se traduce en comentar, compartir, defender el propio team y producir contenido que alimenta la visibilidad de la marca en el espacio digital.

Engagement, consumo y temporada alta

Desde el punto de vista publicitario, el formato resulta especialmente atractivo en verano. “En períodos estacionales como este, los teams transforman la campaña en un juego interactivo, alineado con el consumo de la temporada”, afirma Frost.

Categorías como bebidas, moda y turismo concentran buena parte de estas acciones, ya que el formato activa compras impulsivas, repetición de consumo y ventas cruzadas, vinculando productos a identidades temporales y experiencias compartidas.

El desafío de hacerlo bien

Pese a su efectividad, Frost advierte que el regreso de los “teams” también plantea desafíos. “Las marcas tienen una responsabilidad ética al diseñar pertenencias que no refuercen estereotipos de cuerpos ideales, estilos de vida normativos o exclusiones”, plantea.

En un contexto donde las campañas de verano suelen apelar a ideales poco realistas, la académica subraya la importancia de construir narrativas más inclusivas. “Es clave priorizar representaciones diversas y un disfrute accesible, en lugar de cuerpos imposibles”, concluye.

Así, el retorno de los “teams” de verano no solo reactiva una estrategia publicitaria, sino también una conversación sobre identidad, consumo, trabajo estacional y la forma en que las marcas vuelven a ocupar el espacio público y digital durante la temporada estival.

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