LA MINERÍA DEL COBRE EN CHILE AVANZA HACIA EL 100% DE ENERGÍA RENOVABLE PARA 2030 ANTE UNA CRECIENTE DEMANDA ELÉCTRICA

⚡ Puntos Clave de la Noticia:

  • La demanda eléctrica minera crecerá un 20,2% hacia 2034 debido a menores leyes de mineral.
  • Chile lidera en minería sostenible con un 70% de integración de energías renovables actuales.
  • La baja huella de carbono se ha convertido en una ventaja competitiva y comercial frente a mercados globales.

Cochilco proyecta que hacia 2034 el consumo eléctrico de la minería del cobre crecerá 20,2%, más del doble que su producción. El desafío será electrificar más procesos y asegurar energía suficiente para la industria.

Chile necesitará generar mucha más electricidad para seguir produciendo el cobre que el mundo demanda. Según la “Proyección de consumo de energía eléctrica en la minería del cobre 2025-2034” de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), el consumo eléctrico de la industria crecerá 20,2% hacia 2034 (de 27,6 a 33,3 TWh), mientras la producción de cobre fino aumentará 8,3% en el mismo período. Es decir, la demanda eléctrica crecerá cerca de 2,4 veces más rápido que la producción.

Pero ¿por qué pasa esto? “La minería del cobre avanzará hacia una mayor intensidad eléctrica durante la próxima década. Las menores leyes, el envejecimiento de los yacimientos y la necesidad de procesar más material harán que el consumo eléctrico aumente a un ritmo mayor que la producción”, señala la vicepresidenta ejecutiva (s) de Cochilco, Claudia Rodríguez.

La forma en que se cubra esa mayor demanda será especialmente relevante para la posición de Chile frente a otros productores. La minería nacional ya presenta un alto nivel de incorporación de energías renovables (70%), una condición que marca diferencias respecto de otros países mineros en Latinoamérica, África o Asia, donde las matrices energéticas continúan siendo más intensivas en carbono.

“En Chile, la minería ya presenta un alto nivel de incorporación de energías renovables, por lo que la diferencia se hace más visible al compararla con otras jurisdicciones mineras que tienen matrices más intensivas en carbono. A medida que avanzan la trazabilidad y las metas de descarbonización de los compradores globales, la huella de carbono de los minerales empieza a tomar una mayor relevancia comercial”, señala Bastián Del Mauro, analista de Mercado de Commodities Minerales de Plusmining y adherente de Compromiso Minero

A su juicio, el cambio todavía no pasa necesariamente por nuevas obligaciones formales para comercializar los minerales, sino por un mercado que comienza a valorar y observar con mayor atención estos atributos. “Más que exigencias regulatorias estrictas, vemos que son las propias compañías mineras las que están impulsando y comunicando activamente estos atributos, que además son bien recibidos por las comunidades, los Estados y las entidades financieras”, agrega Del Mauro.

Desde la experiencia de Antofagasta Minerals, adherente de Compromiso Minero, este atributo también comienza a traducirse en beneficios concretos para la operación. La compañía destaca que la incorporación de energías renovables le ha permitido avanzar simultáneamente en dos objetivos de su política energética: acceder a electricidad a precios más económicos y, al mismo tiempo, contar con un suministro más sustentable.

Ese cambio también tiene una dimensión comercial y financiera. Desde Antofagasta Minerals explican que consumidores internacionales de cobre e instituciones de financiamiento buscan cada vez más relacionarse con compañías que tengan la sustentabilidad entre sus principales focos. En ese escenario, el uso de energías renovables les ha permitido responder a esas nuevas expectativas de sus grupos de interés.

Más roca, más agua y más electricidad

La concentración de minerales seguirá siendo el proceso que más electricidad consume: hacia 2034 representará cerca del 55% del consumo eléctrico total de la minería del cobre.

A esto se suma el uso creciente de agua de mar, que ya está cambiando la forma de operar de la industria. Desalar esa agua y, sobre todo, transportarla desde la costa hasta las faenas (muchas veces a gran altura) requerirá cerca de 60% más electricidad durante el período.

También pesa la electrificación de equipos que hoy funcionan con combustibles fósiles. Ese cambio reduce las emisiones directas de las faenas, pero traslada ese consumo energético al sistema eléctrico nacional.

Una experiencia que ya permite observar ese cambio es la de Anglo American. Desde 2021, todas sus operaciones en Chile utilizan electricidad proveniente de fuentes renovables, lo que, de acuerdo con la compañía, permitió reducir cerca de 70% las emisiones de CO2 de sus operaciones al abatir completamente las emisiones de Alcance 2.

“Tecnologías como la electrificación de equipos mineros, los sistemas de almacenamiento y la gestión inteligente de la energía mediante herramientas digitales tienen el potencial de generar el próximo gran avance. Ya existen pilotos en camiones eléctricos, sistemas de carga dinámica, vehículos de hidrógeno y soluciones avanzadas de almacenamiento; el desafío ahora es llevar estas tecnologías a escala de manera segura, eficiente y competitiva”, explica Nicolás Arriagada, especialista de Descarbonización de Anglo American, adherente de Compromiso Minero.

Este cambio ocurre en un contexto especialmente favorable para la descarbonización. Según Cochilco, hacia 2030 el 98,6% de la electricidad utilizada por la minería del cobre podría provenir de fuentes renovables.

Este avance también plantea nuevos desafíos para el sistema eléctrico, que deberá acompañar una demanda minera creciente con condiciones que aseguren un suministro confiable y competitivo. “Minería y energía han avanzado de la mano en la transformación productiva de Chile. La minería ha aportado escala y demanda de largo plazo para el desarrollo de las energías renovables. Para sostener esa transformación basada en recursos variables, necesitamos integrar elementos que incorporen seguridad, flexibilidad y disponibilidad permanente, a través de mercados competitivos”, señala Camilo Charme, director ejecutivo de Generadoras de Chile.

Ese desafío ya comienza a traducirse en nuevas inversiones dentro de las propias faenas. BHP, por ejemplo, busca complementar el abastecimiento renovable de Escondida y Spence con generación solar y sistemas de almacenamiento que permitan acompañar la electrificación y reforzar la resiliencia de sus operaciones.

“Ambas operaciones suscribieron acuerdos para desarrollar proyectos que, en conjunto, contemplan 195 MW de capacidad solar y 195 MW en baterías, con 960 MWh de almacenamiento, cuya operación se espera a partir del año fiscal 2029. Estas iniciativas nos permitirán fortalecer la resiliencia del suministro y acompañar el crecimiento de largo plazo de nuestras operaciones manteniendo un abastecimiento eléctrico 100% renovable”, señala Christian Claveria, head de Servicios Estratégicos de BHP, adherente de Compromiso Minero.

De esta manera, la minería chilena enfrenta una nueva ecuación: la industria que ayuda a electrificar el mundo deberá, al mismo tiempo, acelerar su propia electrificación.