Puntos Clave de la Noticia:
- El festival destaca la obra de Lisandro Alonso, Daniela Delgado Viteri y Rose Lowder.
- La sección Cineastas en Foco explora las fronteras del lenguaje cinematográfico actual.
- Lisandro Alonso presentará La libertad doble durante el evento en Valdivia.
● *Del 12 al 18 de octubre FICValdivia ofrecerá un recorrido por la
obra de tres destacados realizadores contemporáneos, quienes visitarán
Valdivia para presentar sus películas y participar en actividades abiertas
durante el festival.*
La 33ª edición del Festival Internacional de Cine de Valdivia vuelve a
reafirmar su compromiso con el descubrimiento, la reflexión y la difusión
del cine de autor a través de *Cineastas en Foco*, una de las secciones que
cada año invita al público a profundizar en las trayectorias de
realizadores y realizadoras cuya obra ha ampliado las posibilidades del
lenguaje cinematográfico contemporáneo. Más que una retrospectiva, esta
programación propone un recorrido por universos creativos que dialogan con
distintas formas de entender el cine, su historia y sus constantes
transformaciones.
Al respecto Raúl Camargo, director del Festival Internacional de Cine de
Valdivia, expresó: “En esta edición, la selección reúne a tres cineastas de
distintas generaciones y procedencias cuyas filmografías comparten una
permanente exploración formal y una mirada singular sobre el tiempo, el
territorio y la imagen. Desde la contemplación del paisaje y la
experimentación narrativa hasta la investigación sobre las materialidades
del cine, sus obras ofrecen una oportunidad para acercarse a propuestas que
han marcado el panorama cinematográfico internacional y continúan
expandiendo sus fronteras”.
*Cineastas en Foco* estará dedicado al argentino *Lisandro Alonso*, figura
clave del Nuevo Cine Argentino; a la realizadora ecuatoriana *Daniela
Delgado Viteri*, cuya obra transita entre el ensayo fílmico, la memoria y
la observación documental; y a la cineasta francoperuana *Rose Lowder,*
referente del cine experimental en soporte fílmico. A través de una
selección de largometrajes y cortometrajes, el festival invita al público a
descubrir las búsquedas estéticas, los procesos creativos y las principales
inquietudes que atraviesan la obra de estos tres autores.
*Lisandro Alonso y la historia circular*
*La libertad doble* (2026), el nuevo largometraje del argentino Lisandro
Alonso (Buenos Aires, 1973), es el mejor escenario para que FICValdivia
dedique una muestra con parte de la obra de uno de los directores que
fijaron la estética y las preocupaciones del Nuevo Cine Argentino y, en
gran medida, de ese temple narrativo que se conoce como *slow cinema*.
Estrenado mundialmente en la Quincena de Cineastas del Festival de Cannes,
el filme es una secuela de *La libertad,* primer largo del realizador que
está cumpliendo 25 años desde su aparición y que remite nuevamente a la
dimensión circular que planteaba aquel filme. *La libertad* pone de frente
a Misael, un hombre solitario anclado a las rutinas de la naturaleza y cuya
vida está irremediablemente sintonizada con lo que el paisaje rural le da:
árboles para cortar y tallar, animales silvestres para sobrevivir.
Sin mayor contexto que la relación simbiótica entre personaje y naturaleza,
el debut de Lisandro Alonso se construía con planos largos, cámara fija y
diálogos particularmente escasos, permitiendo que la propia dinámica del
tiempo arrastrase también las decisiones de puesta en escena, completando
así un ciclo vital de 24 horas que bien podría replicarse eternamente en la
inmensidad de la pampa.
*La libertad doble*, en tanto retorno a ese escenario, es particularmente
sintomático en este aspecto, porque a pesar del cuarto de siglo
transcurrido entre un filme y otro, la rutina y señales vitales de Misael
parecieran seguir siendo incorruptiblemente las mismas, como si la mejor
expresión de esa perpetuidad sea la dimensión de un tiempo que parece
inmóvil. Sin embargo, lo que aquí altera esa continuidad es la aparición de
un segundo personaje, Micaela -la hermana del protagonista que acaba de
salir de un hospital psiquiátrico-, porque la fragilidad de su condición
obliga a Misael a adoptar otra manera de estar en el mundo. No es sólo el
enfrentamiento entre dos estados emocionales lo que *La libertad doble*
pone en juego, sino modos distintos de entender el tiempo, las velocidades
y, especialmente, de relacionarse con una idea cada vez más lejana de lo
social.
La relación de complemento y diálogo entre ambas películas funciona como
marco de referencia para completar parte del itinerario creativo que
Lisandro Alonso trazó en la pampa de Misael, y que tiene como vértice el
cortometraje *Sin título (carta para Serra)* (2011), en el que el
realizador retorna al territorio de su entrañable personaje, pero
transformando ese reencuentro en una reflexión que opera como respuesta al
realizador catalán Albert Serra, en un diálogo iniciado en *El señor hizo
en mí maravillas *(2011) -filme que, a su vez, era un encuentro con los
escenarios del Quijote que el cineasta español puso en escena en *Honor de
cavallería-*. Esta incursión en el cine epistolar -que ya es una variante
dentro de las modalidades del cine ensayo- tiene como centro no a Misael,
sino al escritor Fabián Casas, cuya figura urbana y temple contemporáneo
cumple abiertamente una labor disruptiva en los tiempos y velocidades del
cine de Alonso.
El foco al director se completa con los largometrajes *Los muertos* (2004)
y *Jauja* (2014). El primero prolonga las constantes estilísticas definidas
en *La libertad* y las traslada a la provincia de Corrientes, para
centrarse en Vargas, un ex convicto cincuentón que al salir de la cárcel
sólo desea reencontrarse con su hija, a quien no ve desde que era niña.
Para ello realiza una larga travesía a lo largo de la geografía húmeda,
limítrofe y tropical del noreste argentino. En este segundo largometraje, a
pesar de ser una suerte de *road movie*, es también un filme sobre la
inmovilidad. Vargas ha pasado buena parte de su adultez en la cárcel, lo
que le imprime una suerte de vacío existencial que el filme transforma en
la inercia del desplazamiento. Nuevamente, la narración se pliega a la
descripción física, primero de los protocolos y burocracias de la
excarcelación y luego los pormenores del trayecto, enfatizando con ello el
descalce entre el desarraigo del personaje y su ingreso hacia un territorio
que, como en *La libertad*, lo conduce paulatinamente a un estado de
primitivismo.
Después de *Fantasma* (2006) -filme autorreflexivo en el que enfrenta a los
personajes de sus largos anteriores en un cine de la calle Corrientes-, y
de *Liverpool* (2008) -drama sobre un marino mercante que recala en Ushuaia
para visitar a su madre-, Alonso emprende el rodaje de *Jauja*, su película
más ambiciosa hasta ahora y en la que vuelve a la pampa como escenario
existencial. Este quinto largometraje se sitúa en el contexto de la llamada
Campaña del Desierto, es decir la política de expansión y conquista de los
territorios del sur de Argentina llevada a cabo en el último cuarto del
siglo XIX. El filme observa las acciones criminales y genocidas a través de
los ojos de Dinesen, un capitán danés que ha llegado a la región junto a
Ingeborg, su hija de 15 años, para trabajar como ingeniero en el ejército
argentino. Como en *Los muertos* y *Liverpoo*l, será un viaje que se vuelve
metafísico y que Alonso lleva aquí hasta sus últimas consecuencias
narrativas.
*El foco de Lisandro Alonso será acompañado por el propio cineasta más la
presencia de Misael Saavedra y la actriz chilena Catalina Saavedra,
coprotagonista de La libertad doble.*
*Foco Lisandro Alonso*
● *La libertad**. *Argentina. 2001. 63 minutos.
● *Los muertos*. Argentina, Francia, Países Bajos. 2004. 78 minutos.
● *Sin título (carta para Serra**)*. Argentina. 2011. 23 minutos.
● *Jauja**. *Argentina, Dinamarca, Francia. 2014. 108 minutos.
● *La libertad doble**. *Chile, Argentina, Luxemburgo, Alemania,
Reino Unido. 2026. 100 minutos.
*Daniela Delgado Viteri: el registro como comunicación*
Nacida en Ecuador y formada en Argentina, Francia y España -donde
actualmente vive-, la aproximación que Daniela Delgado Viteri (Portoviejo,
1987) ha levantado en torno al cine debiera entenderse como un sistema que
incluye también la programación en festivales y la escritura crítica. Su
obra audiovisual, específicamente, está marcada por su condición de
extranjera en los distintos países en los que ha vivido y por eso sus
películas recorren espacios, lugares y personas aproximándose a un trabajo
cercano a la reflexión antropológica y cultural sobre el pueblo
ecuatoriano. Sus películas, que muchas veces registra en formato fílmico y
digital, suelen estar organizadas en capítulos o escenas en las que
relaciona texto y narración en off en una estructura mayoritariamente
epistolar en la que se relaciona lo visual con lo literario.
Seis de sus películas conforman el foco a la directora que Cineastas en
Foco ha programado para su próxima edición e incluye trabajos presentados
en ediciones recientes, más otras que son estrenos muy recientes.
El primer encuentro del festival con el universo de Delgado Viteri fue
*Atajos* (2019), cortometraje dividido en cinco segmentos que la
realizadora presentó en la Selección Oficial Cortometraje Latinoamericano
en la edición 26° y es una recorrido por la historia reciente de Ecuador
que la directora aborda desde la figura fugaz del expresidente Abdalá
Bucaram en adelante, a partir de un par de relatos en off que matizan entre
lo social y lo político. *Antonio Valencia* (2020), exhibido en la misma
competencia en el 28° FICValdivia, registra imágenes en ralentí de la
cotidianidad de distintos grupos de veraneantes en el balneario de San
Jacinto sobre las cuales se imprime en subtítulos un diálogo especulativo
sobre los efectos del mar en las velocidad y en la forma de hablar,
mientras se escucha de fondo, y muy tenuemente, el relato de un partido de
fútbol de la selección ecuatoriana.
En *Todxs queremos un lugar al que llamar nuestro* (2022), corto que
integró la sección Tramas en el 30° FICValdivia, Daniela Delgado profundiza
su aproximación a personajes y a situaciones habituales a partir de
distintas historias relatadas en off que transitan por aspectos como lo
religioso y lo pagano. El centro de la película es el itinerario de una
réplica de la llamada Virgen del Quinche -imagen tallada en el siglo XVI de
gran devoción en Ecuador-, que genera fervor en una peluquería española en
la que está instalada como decoración. El relato se construye a partir de
un diálogo nuevamente epistolar -organizado entre textos y un audio de
WhatsApp-, que conforman las cinco escenas que lo componen.
Junto a estos trabajos, el foco a su obra incluye *Video Epistolar 1*
(2024), *Pompa y circunstancia* (2026) y *Tierras luminosas* (2026) sus
trabajos más recientes. El primero convoca una serie de registros hechos
con cámaras infrarrojas en el que graba esencialmente fauna silvestre.
Cerca de la mitad del metraje irrumpe la voz en off que explica la voluntad
de recrear en esas imágenes la dinámica de las cámaras de seguridad en
zoológicos o espacios similares y que, como sus obras anteriores, conforman
una carta íntima, esta vez sobre la relación con el cine.
En *Pompa y circunstancia* hay una combinación de distintas materialidades
de registro, imágenes fijas de mujeres de distintas edades, recortadas y
pegadas frágilmente en una pared, a los que siguen registros callejeros
tomados en el ocaso cuando la posición del sol alarga las figuras. En ambos
casos la voz en off reflexiona sobre la capacidad de las mujeres para
proyectar sombras, relevando a partir de esa figura una idea de fuerza y de
dignidad inherentes.
En *Tierras luminosas*, en cambio, la cámara de la cineasta se vuelca al
retrato de ciertos vestigios urbanos -trenes, cabañas, casas rodantes- que
se exhiben transformados en arqueología en medio de paisajes naturales
hostiles que parecen haberlos devorado. La sensación de soledad de esas
imágenes se traslada pronto a la ciudad y, simultáneamente, a la relación
con algunos hombres, que el relato hablado construye a partir del sentido
de apropiación del lenguaje y de las palabras.
*Foco Daniela Delgado Viteri*
● *Atajos**.* Ecuador. 2019. 18 minutos.
● *Antonio Valencia**. *Ecuador. 2020. 6 minutos.
● *Todxs queremos un lugar al que llamar nuestro**.* Ecuador, España.
2022. 13 minutos.
● *Video Epistolar 1*. Ecuador. 2024. 10 minutos.
● *Pompa y circunstancia*. Ecuador, España. 2026. 11 minutos.
● *Tierras **luminosas**.* Ecuador. 2026. 15 minutos.
*Rose Lowder: forzando el formato*
La sección Cineastas en Foco tendrá como tercera selección la obra de la
cineasta francoperuana Rose Lowder (Lima, 1941) quien, luego de
especializarse en Bellas Artes, comenzó a derivar desde la pintura y la
escultura hacia la materialidad del filme. En Avignon, donde se instala a
comienzos de los sesenta y traba amistad con el documentalista Jean Rouch,
es donde comienza su acercamiento definitivo al cine y a las propiedades de
los formatos fílmicos no masivos, preferentemente la película en 16mm.
Utilizando la cámara como un dispositivo privilegiado de observación de
aquello que la cotidianidad parece hacer invisible, Lowder realiza *Rotación,
Astucia y Álabes* (1978), su primera película, un trabajo de quince minutos
que se centra exclusivamente en la observación del giro de dos ruedas de
paletas en el río Sorgue, en el sureste de Francia. Su aproximación le
permite descomponer los elementos en detalles cada vez más pequeños,
acercándose incluso al límite de la abstracción y cambiando de vez en
cuando la materialidad utilizada.
Ese filme definirá la vocación estilística, los temas y también la
variabilidad de los mecanismos formales que la realizadora irá asimilando
en cada filmación. Desde el punto de vista geográfico su cine se define
mejor como una micro observación, estableciendo un territorio circundante a
la residencia de Lowder como espacio de indagación. Esa libertad le
permitirá también variar sus métodos de registro, como ocurre en *Calle de
los Tintoreros *(1979), que experimenta con las propiedades del desenfoque
o en *Algunas observaciones *(1979) que requerirá dos proyectoras
simultáneas para su exhibición. Con el tiempo, su trabajo la ha llevado a
investigar a fondo las características y fronteras de la imagen
cinematográfica, muchas veces torciendo la naturalidad del formato,
reutilizando el material o, incluso, sometiendo la película a varias
exposiciones en un mismo registro.
El foco de Rose Lowder presentará una serie de programas representativos de
su trayectoria de casi cinco décadas, incluyendo también una muestra curada
por ella misma que reflejará su visión como programadora de cine
experimental, que se exhibirán en formato fílmico en la sala Paraninfo de
la Universidad Austral.

