Plinio Pérez Laurie, académico Administración en Ecoturismo Universidad Andrés Bello, Concepción.
Durante el solsticio de invierno, que ocurre aproximadamente el 21 de junio, Antü (sol) dejará de “escaparse” hacia el norte, llegando hasta Trópico de Cáncer, a partir de ese momento comenzará lentamente a retornar hacia el sur, hasta posicionarse en el Trópico de Capricornio que se encuentra cerca de la ciudad de Antofagasta.
Este hecho da inicio a un nuevo ciclo astronómico, el cual el pueblo nación Mapuche lo llama we tripantü o ¨la nueva salida del sol” (año nuevo Mapuche). Para ellos constituye una renovación de energías en la naturaleza y es por tanto un motivo de celebración, también una forma de mantener el elo o conexión con la naturaleza y el cosmos.
Las comunidades esperan el amanecer junto al Kütral (fogón sagrado) y se bañan en las aguas frías de sus leufú (ríos), escuchan los epew (relatos) y perimontün (sueños) de sus kimches (ancianos y ancianas), todo esto para limpiar el cuerpo y el espíritu de los remanentes del año viejo.
En el mundo andino, el Inti Raymi (Fiesta del Sol) Inca/quechua y el Machaq Mara Aymara, son rituales de agradecimiento por las cosechas pasadas y de ruego para que el sol regrese a calentar la tierra fértil. No se celebra la abundancia inmediata, sino la esperanza del renacer que yace oculto bajo el frío del invierno. Los pueblos originarios de Australia y África del Sur, tienen sus propios nombres para sus ceremonias y celebraciones.
El we tripantü es la manifestación viva de una filosofía que sitúa al ser humano como una parte integrada en la naturaleza, no como su dominador. En un contexto global marcado por la crisis climática y de desconexión con el entorno, el we tripantü ofrece una lección de conexión profunda con la naturaleza. Celebrar el we tripantü es validar que los ritmos del planeta deben primar sobre la ambición humana, haciéndonos conscientes que, tras la noche más oscura, la luz y la vida siempre vuelven a brotar de la tierra. Esta fecha dará inicio también al püken (estación invernal) comenzando así un nuevo ciclo de renacimiento de la ñuke mapu (madre tierra) y de todos los seres que la habitan.
Les invitamos a experimentar junto a la naturaleza, a orillas del lafkén mapu (mar), un río o laguna, pirrén mapu (la cordillera), un bosque urbano, junto a su reñma (familia), con sus wenüy (amigos), etc., la llegada de un nuevo año en el hemisferio sur.
Les invitamos además a renovar el compromiso de respetar, cuidar y proteger nuestro Itrofill Mongen (biodiversidad) y mantener equilibrio y armonía (Küme Mongen) con todas las formas de vida que sustenta la madre tierra y la naturaleza, además es oportunidad para conectarnos con los espíritus de nuestros antepasados y de todo el universo. El inicio del nuevo ciclo de la naturaleza en el hemisferio sur no tiene fronteras, es de todos quienes sientan un vínculo con una comunidad y un respeto por la madre tierra.
El solsticio de invierno nos recuerda que la naturaleza necesita descansar, purificarse y renovarse antes de florecer. Reconocer esta fecha es, en última instancia, devolverle el sentido sagrado al paso del tiempo y reconciliar a la humanidad con los ciclos reales de la Tierra que habita.
¡Participa en tu comunidad y convida a otros y otras a vivir el We Tripantu, Machaq Mara, Inti Raimi o Año Nuevo!