Calama: Estudiante planificó ataque por meses y escribió que quería matar a alumnos antes de que “crecieran”

Calama: Estudiante planificó ataque por meses y escribió que quería matar a alumnos antes de que “crecieran”

El brutal crimen que terminó con una inspectora asesinada deja al descubierto un caso estremecedor: escritos previos, acumulación de armas, señales de aislamiento y una violencia que impacta por su nivel de planificación

Un ataque de extrema violencia ocurrido en el Instituto Obispo Silva Lezaeta de Calama no solo dejó una víctima fatal y varios heridos. También reveló un caso que, con el paso de las horas, ha impactado por los antecedentes que emergen: planificación anticipada, escritos del propio agresor y una preparación que se extendió por meses.

El autor, Hernán Meneses Leal, estudiante de 18 años, fue imputado por el homicidio de la inspectora María Victoria Reyes (59) y por varios homicidios frustrados, luego de protagonizar una agresión que ha sido descrita por investigadores como un hecho de características similares a ataques escolares internacionales.

Un plan que quedó escrito

Uno de los elementos más inquietantes de la investigación es el contenido de un cuaderno personal del imputado, incautado por la PDI. En sus páginas, el joven dejó registro de ideas vinculadas directamente al ataque.

De acuerdo con los antecedentes recopilados, en un inicio habría planteado la intención de matar a estudiantes menores, bajo la idea de evitar que crecieran y enfrentaran el abandono de la vida adulta. Con el paso del tiempo, esos planteamientos evolucionaron hacia un ataque sin distinción, que incluiría tanto a alumnos como a docentes, tras lo cual contemplaba quitarse la vida.

Estos escritos son considerados por los investigadores como evidencia clave para establecer la premeditación del hecho.

Preparación: armas y elementos

La investigación también ha permitido establecer que el joven reunió distintos elementos antes del ataque. Para ello, habría sustraído dinero desde su entorno familiar, el cual utilizó para adquirir armas y otros implementos.

Entre los objetos utilizados y encontrados posteriormente se cuentan armas blancas de gran tamaño, además de gas pimienta y otros elementos que están siendo periciados. En su domicilio, la policía halló más cuchillos, algunos con inscripciones asociadas a autores de ataques escolares en el extranjero.

El arma utilizada durante el ataque correspondía a un elemento cortante de grandes dimensiones, con el cual perpetró la agresión al interior del establecimiento.

La secuencia del ataque

El día de los hechos, el estudiante llegó al colegio, pero no ingresó a clases. Se mantuvo dentro del recinto hasta dirigirse a un baño, donde permaneció por un periodo prolongado. Vestido completamente de negro y con parte de su rostro cubierto, llamó la atención de otros estudiantes por su apariencia y por portar objetos inusuales.

Cerca de las 10:30 horas, cuando fue requerido por inspectoras para que regresara a clases, salió del baño y atacó directamente. La agresión fue violenta y sin previo aviso. La inspectora María Victoria Reyes recibió múltiples heridas que terminaron causándole la muerte en el lugar.

Tras el primer ataque, el agresor continuó su desplazamiento por el colegio y atacó a estudiantes de segundo medio que se encontraban en clases de música en un sector abierto, generando escenas de pánico entre quienes intentaban escapar o refugiarse.

El avance del atacante se detuvo solo cuando otros alumnos lograron reducirlo, evitando que la agresión continuara.

Un entorno marcado por el aislamiento

En paralelo a la reconstrucción de los hechos, han surgido antecedentes sobre la vida del imputado. Cercanos han señalado que el joven enfrentaba dificultades en su entorno escolar. Una amiga indicó que “tenía problemas por el hecho de que había repetido de curso” y agregó que habría sufrido de bullying en el establecimiento, “pero sí sé que nadie, por así decirlo, era muy amable con él”.

Si bien estas afirmaciones no cuentan con denuncias formales que las respalden hasta ahora, forman parte de los antecedentes que están siendo considerados en la investigación.

Salud mental y responsabilidad

Otro aspecto relevante corresponde a los informes médicos presentados por la defensa, que dan cuenta de diagnósticos asociados a salud mental, entre ellos depresión, crisis de pánico y trastornos del espectro autista.

Estos antecedentes deberán ser evaluados por el tribunal para determinar su impacto en la responsabilidad penal del imputado, en una causa donde la Fiscalía buscará acreditar la gravedad y planificación del ataque.

Un caso que impacta por su crudeza

La suma de antecedentes —planificación escrita, acumulación de armas, elección del lugar y víctimas— ha generado un fuerte impacto en la opinión pública.

El caso no solo remueve por la violencia del ataque, sino por lo que deja en evidencia: señales previas, aislamiento, posibles problemas de salud mental y una serie de factores que hoy son parte del análisis de las autoridades.

Mientras avanza el proceso judicial, la comunidad educativa de Calama enfrenta el duelo por una tragedia que no solo dejó víctimas, sino también una inquietante interrogante sobre cómo un hecho de esta magnitud logró gestarse sin ser detenido a tiempo.