El riesgo del sarampión vuelve a tocar la puerta

 Human skin is covered with painful red spotsKaren Yáñez Osorio

Académica de Enfermería

Universidad Andrés Bello

Chile enfrenta nuevamente la amenaza del sarampión, una enfermedad altamente contagiosa que se consideraba erradicada en el país desde hace más de tres décadas. El Instituto de Salud Pública (ISP) confirmó el 9 de enero del presente año la detección del primer caso importado en Chile, correspondiente a una persona adulta que no contaba con registro de vacunación y que recientemente viajó al extranjero. Esta situación encendió las alertas sanitarias y reforzó el llamado a mantener altas coberturas de vacunación.

El sarampión es uno de los virus más contagiosos que existen. Se transmite por el aire a través de pequeñas gotas respiratorias y puede permanecer suspendido en espacios cerrados durante horas. lo que subraya la importancia de la inmunización oportuna.

Antes de la introducción de la vacuna, el sarampión causaba miles de casos anuales en Chile, con graves complicaciones como neumonía, encefalitis e incluso la muerte. Si bien el país logró eliminar la circulación endémica del virus en la década de 1990, la reaparición de casos importados demuestra que la amenaza sigue presente mientras el sarampión continúe circulando en otras regiones del mundo.

Ante este escenario, el Ministerio de Salud ha reforzado la vigilancia epidemiológica y la estrategia de inmunización, implementando medidas clave como vacunación gratuita para niños y niñas entre los 12 y 36 meses, aplicación de dosis anticipada para lactantes desde los 6 meses que viajen a países con circulación del virus y dosis de refuerzo para personas adultas sin registro de vacunación, especialmente quienes planifican viajes internacionales.

Para proteger la situación sanitaria se busca que la población pueda revisar y actualizar su estado de vacunación en el centro de salud correspondiente o en el Registro Nacional de Inmunizaciones. También consultar oportunamente si se presentan síntomas compatibles con sarampión y mantener las medidas preventivas habituales para enfermedades respiratorias.

Las vacunas están disponibles en la red pública de salud y en centros privados en convenio. Mantener la inmunidad colectiva no es solo una decisión individual, sino una responsabilidad social. Alcanzar coberturas superiores al 95 % es fundamental para proteger a quienes no pueden vacunarse, como lactantes pequeños o personas inmunocomprometidas.

Cada dosis aplicada reduce el riesgo de hospitalizaciones, evita costos innecesarios para el sistema de salud y contribuye al cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible N.º 3: Salud y Bienestar.

Vacunarse es protegerse y proteger a los demás. La prevención está en nuestras manos: no permitamos que enfermedades prevenibles vuelvan a poner en riesgo los avances logrados en nuestra salud pública.

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