El dato, lejos de ser anecdótico, refleja un problema estructural: las empresas invierten importantes recursos en servicios de limpieza, pero carecen de herramientas que les permitan medir la ejecución real y la calidad del servicio contratado.
“En muchas organizaciones, los reclamos por suciedad o falta de reposición de insumos llegan primero al área de recursos humanos, pero el problema de fondo está en la supervisión operativa. La limpieza es un servicio crítico, y su incumplimiento afecta directamente la percepción de gestión interna”, explica Nicolás Méndez, CEO de eGenya.
El Decreto Supremo N°594 del Ministerio de Salud obliga a los empleadores a mantener condiciones sanitarias adecuadas en los lugares de trabajo. Sin embargo, el cumplimiento de este estándar depende en gran medida de los equipos encargados de servicios, responsables de coordinar y fiscalizar a los proveedores de limpieza, mantenciones menores, aseo industrial, seguridad, entre otros.
“El baño es un termómetro de gestión. Cuando está sucio, mal ventilado o desabastecido, el mensaje que recibe el trabajador o cliente es que los procesos no están controlados. Esto daña la percepción sobre el servicio, y también sobre la capacidad de la empresa para ejecutar correctamente”, comenta Méndez.
Control digital: la nueva frontera en la gestión de los servicios
En ese contexto, cada vez más organizaciones están recurriendo a soluciones digitales para monitorear en tiempo real la ejecución de sus contratos de servicios. Plataformas como eGenya permiten verificar el cumplimiento de rutinas de distintos servicios, controlar incidencias, auditar tareas y levantar reportes automáticos de cumplimiento, lo que antes dependía de planillas y supervisión manual.
“Las áreas operativas necesitan visibilidad, trazabilidad y control. La tecnología hoy permite saber qué se ejecutó, cuándo, por quién y con qué frecuencia, reduciendo los reclamos y mejorando la relación con los contratistas”, agrega el ejecutivo.
La creciente preocupación por la higiene en los espacios laborales no es solo una cuestión de imagen o bienestar: es un indicador de eficiencia operativa y cumplimiento contractual. Las áreas que logran mantener bajo control estos servicios no solo evitan reclamos, sino que mejoran su reputación interna y aseguran continuidad operacional.
Para finalizar, Nicolás Méndez comenta que en un entorno donde la experiencia del colaborador es cada vez más visible, la limpieza deja de ser un servicio de apoyo para transformarse en una métrica de gestión. Y como muestra el dato, 8 de cada 10 reclamos podrían evitarse si los procesos de control y supervisión fueran más eficientes y transparentes.
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