Como tenemos más tiempo, podemos practicar diversos deportes lo que puede permitir descubrir nuevas habilidades, fortalecer el cuerpo y, lo más importante, divertirse y querer seguir mejorando.
Las pantallas y el descanso nos pueden tentar a quedarnos quietos, pero practicar deporte nos ayuda a sentirnos mejor, con más energía y buen ánimo.
El rol de los padres es fundamental en este proceso. Apoyar, brindar oportunidades, y dar el ejemplo pueden inspirar a sus hijos a mantenerse activos, darse el tiempo para escuchar, mirar y descubrir juntos sus talentos y a disfrutar del deporte en familia. Una caminata, imaginar una cancha de tenis o de fútbol en la calle, una salida al aire libre o averiguar en las cercanías sobre la oferta de actividades deportivas hará una gran diferencia en su bienestar personal y familiar. También se pueden ir poniendo desafíos diarios, como por ejemplo una cantidad de dominadas, o tiempo de mantención de la pelota en el frontón, tiempo de trote o bicicleta, etc.
Aprovechemos este verano para fortalecer nuestro cuerpo, ponernos desafíos y disfrutar el juego a través del deporte. Una actividad deportiva bien hecha trae beneficios físicos, emocionales, sociales y cognitivos: no hay por donde perderse.
Paula Ortiz Marholz
Directora académica Instituto del Deporte y Bienestar U. Andrés Bello
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