La comunicación satelital permite enviar voz, mensajes o internet a través de satélites que orbitan la Tierra en lugar de antenas terrestres, lo que es útil cuando no hay cobertura móvil o infraestructura física. Esta tecnología ha cobrado importancia con las nuevas constelaciones de satélites en órbita baja (LEO), que reducen los tiempos de respuesta y entregan conexiones más rápidas incluso para teléfonos y dispositivos comunes.
Según estadísticas de la Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel), esta tecnología cerró junio de 2025 con 101.468 clientes en Chile, lo que significó un aumento de 76% respecto del mismo período de 2024, reflejando una demanda creciente de conectividad en lugares donde antes no había servicio. Así, actualmente hay compañías que ofrecen este servicio en zonas remotas desde Cabo de Hornos hasta el norte del país, e islas como Rapa Nui y Juan Fernández.
Aunque hoy se hable mucho de conexión satelital, la mayor parte del internet en Chile aún viaja por cables submarinos de fibra óptica, que recorren el fondo del océano como “autopistas digitales”, y permiten conexiones rápidas y estables. Estos cables son la columna vertebral de la conectividad internacional del país y enlazan a Chile con Estados Unidos, Asia y el resto de Sudamérica, transportando la gran mayoría del tráfico de datos, videollamadas, servicios en la nube y streaming que usamos a diario.
Según el informe “Estado de la Banda Ancha 2024”, de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), y datos de la Subtel, más del 90% del tráfico internacional de datos de Chile se mueve por estas rutas submarinas, porque las redes terrestres son más eficientes y económicas cuando hay una base de usuarios concentrada.
Sin embargo, la geografía chilena hace que extender fibra o instalar antenas móviles no siempre sea rentable ni técnicamente viable. Por eso existen muchos lugares donde el satélite no es una opción secundaria, sino la única alternativa de conectividad: sectores de la Patagonia, zonas interiores del norte, la ruta costera sur, Rapa Nui, el archipiélago Juan Fernández, caletas pequeñas o centros mineros aislados. En estos territorios, donde la distancia y las barreras naturales limitan las redes terrestres, la comunicación satelital es una herramienta esencial de acceso a servicios básicos de comunicación, educación, salud y seguridad.
A partir de 2025, Chile pasó de hablar de satélites a usarlos directamente en teléfonos, gracias a alianzas entre compañías nacionales y proveedores internacionales de servicios satelitales LEO, lo que convirtió al país en el primero de Latinoamérica y quinto del mundo en habilitar mensajes de texto (SMS) directos al satélite, sin necesidad de antenas especiales. Es decir, si una persona queda sin señal en plena cordillera o en una ruta rural, puede enviar un mensaje usando un satélite, lo cual tiene impacto en seguridad, turismo, transporte, agricultura, pesca y minería.
Subtel destaca que este tipo de soluciones complementa (no reemplaza) las redes terrestres y los cables submarinos, y que es una herramienta clave para reducir brechas digitales territoriales. Mirando hacia el futuro, esta tecnología promete evolucionar hacia voz y datos satelitales, integrándose con 5G y eventualmente con 6G, permitiendo que Chile conecte no solo sus ciudades, sino también sus zonas extremas, que históricamente han quedado fuera del mapa digital.
Riesgo de corte de suministro en viviendas y posibilidad de dañar la infraestructura y dejarla…
El Ministro del Deporte, Jaime Pizarro, fue el encargado de compartir este importante avance previsional…
Collipulli se prepara para vivir una significativa jornada cultural con la llegada de BAFOCHI, destacada…
En el marco de las actividades conmemorativas del Bicentenario, el Servicio de Salud Chiloé con…
Penco y Tomé contarán con un profesional veterinario por tres meses, junto con insumos médicos,…
Iniciativa brinda atención, bienestar y múltiples alternativas de juego a lactantes y párvulos, desde los…