Este fenómeno demográfico no es solo una estadística; proyecta desafíos críticos para el futuro de Chile. La baja natalidad impactará la fuerza laboral, pudiendo generar escasez de mano de obra y mermar la productividad y el crecimiento económico.
La sostenibilidad del sistema de pensiones es otro frente de preocupación. Una población envejecida con menos cotizantes presionará financieramente los fondos, exigiendo una revisión urgente de su estructura.
La menor cantidad de nacimientos también reconfigura las necesidades sociales. Disminuirá la demanda en educación parvularia y escolar, por ejemplo, mientras aumentará la de salud y cuidado para mayores, requiriendo adaptación del sistema público y programas sociales.
Las políticas públicas deben adaptarse. Se necesitan medidas que no solo encaren el envejecimiento, sino que analicen e incentiven una natalidad que asegure el recambio generacional. La planificación a largo plazo, basada en estos resultados censales, es esencial para mitigar impactos negativos y construir un futuro sostenible. Es de esperar que los candidatos presidenciales consideren datos relevantes como estos a la hora de realizar sus programas de gobiernos.
Dr. Danilo Leal
Director Magíster en Cs. De Computación, U. Andrés Bello
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