Sentirse tranquilo durante una emergencia no es cuestión de suerte. La protección ante desastres comienza mucho antes, y los seguros juegan un rol clave que muchas veces es ignorado o subestimado.
Cuando ocurre una catástrofe natural, un accidente o un evento inesperado, la diferencia entre una pérdida total y una recuperación rápida puede estar en una sola palabra: seguro.
Contar con una póliza adecuada no solo protege económicamente, sino que también entrega una valiosa sensación de respaldo en momentos de crisis.
¿Por qué tantas personas evitan contratar seguros? A pesar de su importancia, muchas personas aún no se preparan con la cobertura necesaria, ya sea por desconocimiento, falta de información o ideas equivocadas sobre los riesgos reales.
Una gran parte de las personas no sabe si cuenta con un seguro, qué tipo es o qué cubre realmente. Este desconocimiento puede generar una falsa sensación de protección, especialmente en propiedades con hipotecas, donde el seguro viene impuesto por el banco pero con coberturas mínimas.
Incluso quienes tienen pólizas activas, muchas veces no conocen los detalles de lo que estas cubren. ¿Incluye daños por terremoto o inundaciones? ¿Protege solo la estructura o también el contenido del inmueble?
Estas son preguntas clave que, si no se responden a tiempo, pueden salir muy caras en una situación de emergencia.
El costo es otro factor determinante. Muchas personas ven el seguro como un gasto prescindible, sin detenerse a evaluar el riesgo real que enfrentan.
Esta percepción suele prevalecer hasta que ocurre una pérdida significativa, momento en el que el valor de un seguro se vuelve más evidente que nunca.
Existe una creencia común, pero errónea, de que vivir en zonas altas o lejos del mar los exime del peligro de inundaciones. La realidad es que eventos como lluvias intensas, fallas en los sistemas de drenaje o rupturas de cañerías pueden causar estragos incluso en lugares que, en apariencia, son seguros. Ningún sector está completamente exento de riesgos naturales o estructurales.
En muchos casos, la contratación de seguros solo se considera después de haber experimentado una situación de pérdida. La cultura preventiva aún no se ha internalizado lo suficiente, y por ello, gran parte de la población no toma decisiones proactivas para proteger su vivienda, negocio o pertenencias.
Contratar una póliza de seguro no debe verse como un gasto, sino como una inversión en estabilidad y tranquilidad.
Informarse, comparar opciones y entender las coberturas disponibles son pasos fundamentales para tomar decisiones responsables y proteger aquello que tanto cuesta construir.
No esperes a que ocurra una emergencia para darte cuenta de lo importante que es estar preparado. Con el seguro adecuado, podrás enfrentar cualquier imprevisto con mayor seguridad y respaldo.
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