Según detalló la académica, los niños y niñas menores de seis meses no deben recibir exposición solar directa. “Nunca se les debe aplicar ningún tipo de bloqueador solar, sólo evitar la exposición con ropa adecuada, gorros y sombra y no es recomendable que estén en lugares con sol en las horas pick de calor, es decir, entre las 12 y 17 horas, ya que son muy sensibles a los químicos presentes en los protectores solares y se deshidratan con mucha facilidad”, sostuvo.
Para los niños y niñas mayores de seis meses, ya es posible utilizar bloqueador solar. Se recomienda optar por productos de origen mineral, formulados para piel sensible y con factor 50 UVA/UVB. La aplicación debe realizarse 20 minutos antes de exponerse al sol y reaplicarse cada dos horas. “También se recomienda revisar las etiquetas de los productos para cerciorarse de sus ingredientes”, explicó la académica.
Adolescentes y adultos
Las recomendaciones para adolescentes y adultos siguen la misma lógica. “Deben usar factor 50 idealmente UVA/UVB, con aplicación 20 minutos antes de la exposición. En el caso de adultos expuestos a trabajos al aire libre, deben proteger cabeza, cuello y orejas con gorros que den mayor protección y es muy importante aplicar cada dos horas, sobre todo por la sudoración que también afecta la absorción del bloqueador”, insistió Contreras.
En el caso de las personas mayores, la protección solar es aún más relevante debido a que su piel es más frágil y delgada, lo que aumenta el riesgo de cáncer de piel por la acumulación del daño solar a lo largo de los años. “Deben hidratarse mucho y usar vestimenta que les cubra de exposición cabeza y cuello, como sombreros”, aconsejó la académica de la UNAB.
Hidratación y alimentación
Sara Contreras recordó que, ante el calor, es fundamental aumentar el consumo de agua a entre 2 y 3 litros al día. “Una medida fácil es un vaso cada hora aunque no se tenga sed. Para las personas mayores y los niños pequeños, es importante que esta ingesta de agua sea mantenida y que se evite la exposición a calor extremo”, aseguró.
Para un día de playa o actividades al aire libre, es recomendable consumir frutas ricas en agua como sandía, frutillas y cerezas. “Se debe tener precaución con la cadena de frío y el lavado adecuado de la fruta, así como evitar exponerla al ambiente. Se debe llevar lavada y lista para consumo en un termo con unidades refrigerantes idealmente y mantener cerrado el contenedor para evitar exponerla al ambiente. No hay que dejarla al sol directo para evitar su descomposición”, agregó.
Golpe de calor e insolación
Contreras explicó que la insolación y el golpe de calor son dos cuadros distintos. “El golpe de calor es un aumento de la temperatura corporal sobre los 40°C en un período corto de tiempo, no necesariamente por exposición al sol, puede ser ambiental, como quedarse en un auto y constituye una emergencia médica grave” y añadió que “la insolación es una urgencia por exposición al sol o calor en un período extendido de tiempo, causa síntomas como dolor de cabeza, piel caliente y seca, mareos, náuseas”.
Agregó que en ambos casos se debe acudir rápidamente a un servicio de urgencia y alejar a la persona de la fuente de calor, como sacarla del auto o de un espacio cerrado.
Heridas y picaduras
Para actividades al aire libre, la docente recomendó llevar a la playa o piscina un pequeño kit de primeros auxilios que incluya apósitos transparentes impermeables, repelente de insectos, paracetamol según edad, guantes y tijeras.
En caso de raspaduras, se debe lavar con abundante agua y retirar restos de arena antes de cubrir con un apósito. Si existe una picadura de medusa, la persona debe salir inmediatamente del agua, lavar la zona con agua salada o suero fisiológico y aplicar frío local.
“Hay que sacar los restos de la medusa de la piel y no frotar. En el caso de complicaciones para acudir a un servicio de urgencia, sobre todo si aparecen síntomas como dificultad para respirar o tragar, mareos, náuseas, vómitos, confusión, espasmos musculares, dolor de cabeza intenso o si la picadura es muy extensa”, dijo.
Grupos de riesgo
Los niños, niñas, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas deben mantenerse hidratados y protegidos del sol.
Las personas con enfermedades crónicas no deben suspender sus tratamientos durante las vacaciones ni modificar los horarios de medicación.
En niños pequeños, se debe evitar por completo la exposición solar directa en menores de seis meses y no dejarlos solos en el agua bajo ninguna circunstancia.
Las personas mayores también deben evitar la exposición directa al sol y utilizar ropa adecuada durante actividades al aire libre.
“Por último, no olvidar mantener los alimentos tapados, con unidades refrigerantes y con el adecuado manejo de lavado de frutas y verduras y de las manos antes de tener contacto con los alimentos”, cerró Contreras.
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