El despido de Robert Moreno del FC Sochi abrió un debate que va mucho más allá de la anécdota. Según la dirigencia del club ruso, el técnico español habría desarrollado una dependencia excesiva de ChatGPT para preparar entrenamientos, definir alineaciones, planificar partidos e incluso decidir cambios. La acusación generó impacto inmediato. Sin embargo, días después, el propio Moreno salió a defenderse y su versión agrega matices relevantes a la discusión.
En medios de comunicación, Moreno fue categórico. Negó haber delegado decisiones en la inteligencia artificial y afirmó que el uso de herramientas tecnológicas formaba parte de un proceso habitual de análisis, similar al videoanálisis o a la consulta de bases de datos. Según su versión, ChatGPT fue utilizado como un apoyo puntual para ordenar ideas, estructurar información o contrastar escenarios, pero nunca como un sustituto de su criterio profesional. “Las decisiones siempre fueron mías”, señaló, subrayando que la acusación exagera el rol real que tuvo la herramienta.
Este contrapunto es clave, porque permite salir del sensacionalismo y llevar la discusión al terreno que realmente importa: el rol de la tecnología en el alto rendimiento. Desde las ciencias del deporte, el uso de herramientas digitales no solo es habitual, sino necesario. El análisis de datos, los sistemas GPS, la inteligencia artificial aplicada al scouting o a la gestión de cargas son parte estructural del fútbol moderno. El problema no es usar tecnología, sino cómo se integra.
La dirigencia del Sochi fue clara en un punto: el conflicto no fue el uso de IA, sino el grado de dependencia percibido dentro del club. Desde su perspectiva, la sensación era que el proceso decisional se estaba desplazando hacia una fuente externa, generando incomodidad y desgaste en el entorno. Esa percepción, independiente de si es completamente justa o no, revela un aspecto central del liderazgo deportivo: no basta con decidir bien, también hay que transmitir convicción, control y lectura del contexto humano.
Aquí aparece una dimensión que la inteligencia artificial no puede reemplazar. El entrenador no es solo un analista táctico. Es un gestor de personas, emociones y relaciones. La psicología del deporte ha demostrado que la confianza del plantel se construye cuando los jugadores perciben que las decisiones nacen de una lectura directa del grupo, del momento y de la competencia. Cuando surge la idea de que una decisión “viene del algoritmo”, esa confianza puede debilitarse, aunque el dato sea correcto.
Moreno, en su defensa, apuntó precisamente a ese malentendido. Señaló que su metodología siempre fue clara, que el cuerpo técnico participaba activamente y que la IA nunca reemplazó el trabajo humano. Desde una mirada científica, su argumento es razonable. La evidencia respalda que las mejores decisiones deportivas surgen de la combinación entre datos objetivos y experiencia contextual. El problema aparece cuando esa frontera no está bien comunicada o cuando el entorno percibe que el balance se rompe.
Este caso también refleja un riesgo creciente en el deporte de alto rendimiento: la ilusión de control absoluto a través de los datos. Los algoritmos trabajan con probabilidades y patrones pasados. El deporte, en cambio, es un sistema dinámico, influido por factores emocionales, sociales y situacionales que no siempre son cuantificables. Saber cuándo apoyarse en el dato y cuándo apartarse de él es parte esencial del oficio.
El episodio del Sochi no es una advertencia contra la inteligencia artificial. Es una advertencia sobre el liderazgo. La tecnología puede ordenar información, sugerir escenarios y reducir incertidumbre, pero no puede asumir la responsabilidad de decidir ni de conducir un grupo humano bajo presión. Esa responsabilidad sigue siendo indelegable.
En un fútbol cada vez más atravesado por algoritmos, el desafío no es elegir entre datos o intuición, sino integrarlos con criterio. Como recordó el propio Moreno, la herramienta no dirige partidos. Lo hace el entrenador. Y cuando esa diferencia no está clara, el problema no es tecnológico. Es cultural.
La movilidad laboral ha transformado la manera en que trabajamos. Las mejores tablets para trabajar…
En su segunda Cuenta Pública, el Fiscal Regional Patricio Cooper destacó un fuerte aumento de…
La justicia concluyó que la entidad financiera falló en sus sistemas de seguridad y monitoreo,…
El tribunal determinó que la empresa de seguridad incumplió su contrato al no emitir alertas…
El tribunal determinó que el proceso de consulta indígena por la Central Hidroeléctrica Los Lagos…
El tribunal determinó que Fonasa no puede exigir la transcripción de fichas clínicas a formato…